No es un callejón /
sin salida aquel en el que se puede /
dar marcha atrás.
Stanislaw Jerzy Lec
He querido escribir algo desde el martes pero no podía. De hecho he guardado algo así como 3 textos que tienen que ver con filosofía, psicología y uno de comunicación, pero creo que, a esta altura, no servirían para nada.
En ciertos momentos uno puede leer la realidad a través de los lentes de la legalidad y el Estado de derecho, conoce y sabe como leer la pugna de fuerzas políticas en clave de democracia; puede hasta entender y descifrar las claves estratégicas del bando de uno y otro lado, puede ver el escenario propuesto a futuro.
Pero hoy, luego de haber pasado todas aquellas etapas -algunas de forma más atropellada que otras- resulta que, personalmente, he perdido toda capacidad de diágnostico posible y es lógico pues hoy, jueves, hemos ingresado en el escenario más impredecible de todos: el de la violencia y no estoy creando la pólvora al decir que éste escenario tiene su dinámica propia y nadie la conoce, ni siquiera ella misma.
Todos sabemos bien como llegamos a este camino y aunque todas las lecturas son parciales, subjetivas y personales, hay cosas que no podemos dejar de ver para decidir como posicionarnos ante lo que hoy nos abruma, a algunos en la distancia a otros en el espacio y tiempo inmediato. Son pues, datos innegables que guiarán el camino que tomemos todos en los siguientes días (quizás meses, quizás años).
- Por primera vez en la historia democrática del país tenemos un presidente que tiene una legitimidad (ratificada) abrumadora y, resulta que, ahora importan más las minorías que, en nombre de la democracia, atentan contra ella.
- La autonomía es entendida, por la mayoría de la población, como descentralización administrativa del Estado y, resulta que, en nombre de extender la institucionalidad estatal a las regiones se destruyen instituciones ubicadas en, precisamente, las regiones que buscan aquello.
- Se convoca a la ciudadanía a reunirse y a mantenerse alerta ante el “terrorismo de Estado” siendo que ya varias ciudades (ciudades, no departamentos) en las que se ha presentado la mayor violencia ni una sola bala ha pertenecido al Estado.
- Se dice que las intenciones autonomistas no tienen nada que ver con la posesión de tierra de muchos de los dirigentes que embanderan dicha causa y lo primero que se toma, en la escalada de violencia, la primera grada, es el INRA, Impuestos y luego
- Se denuncia el peligro que corre la libertad de expresión bajo el gobierno de Evo Morales y lo cierto es que los únicos medios de comunicación prácticamente “silenciados” son los estatales, comunitarios y “afines” al régimen de gobierno.
Yo sé, y tienen todo el derecho a señalarlo, que todas estas verdades tienen sus matices internos, que las producen, que las transforman, pero no por ello dejan de ser verdades sobre las cuales han ocurrido los sucesos de la última semana. Que el gobierno ha cometido varias torpezas en el camino, la mayoría relacionadas con no haber adoptado el discurso autonómico en una forma más sincera, más dialógica, es una verdad también, que ha puesto si grano de arena en lo que vivimos hoy. Indudable.
Lo cierto es que estamos en la dinámica de la violencia ahora que sólo se entiende a ella misma. Y ya está:
Un 11 de septiembre…
- en Chile, en el 73, la violencia hizo que una minoría nacional rompa la democracia de todo un
país, cambiando su historia.
- en USA, en el 2001, la violencia hizo que una minoría mundial se adueñara del término
democracia, cambiando la historia de todo un planeta.
- en Bolivia, hoy, la violencia ha producido nuestra inflexión, ya tenemos nuestro 11-S.
Esa es, ahora, otra verdad: la única de la que disponemos…


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