miércoles, 23 de noviembre de 2011

Conflictividad y Redes Sociales


Una investigación realizada en conjunto por el PAPEP Regional y la Fundación UNIR, asumió el reto de analizar la conflictividad a lo largo de 17 países del continente, durante el periodo de octubre de 2009 a septiembre de 2010, con base en su exposición mediática, dedicando un capítulo de este estudio al análisis de los conflictos en la red; buscando determinar la influencia de las nuevas redes de comunicación y TIC en los últimos conflictos registrados en la región.


De este capítulo se rescatan importantes insumos sobre las nuevas formas y prácticas de acción política en este nuevo espacio público, ubicado en el espacio virtual y concentrado en la generación de redes. La sociedad red, diría Manuel Castells. No obstante, en este capítulo no se nombra siquiera a Bolivia, hecho que da cuenta de que hasta terminado el estudio (2010), las redes sociales y quienes interactuamos en ellas no habíamos jugado, hasta entonces, ningún rol relevante en los conflictos nuestros de cada día.


Por ello, no es novedad, señalar que el conflicto por el TIPNIS ha sido el escenario en el que se ha consolidado una nueva forma de entender/asumir a las redes sociales en medio del contexto nacional. Como muestra de ello, la Fundación UNIR presentó un documento titulado “Análisis de la conflictividad del TIPNIS y potenciales de paz” en el que incluyó en un mapa de actores del conflicto a los “Cibernautas” como actores terciarios y con un nivel de poder medio; entre otros tantos.



A la vez, en la jerga de las comunidades virtuales bolivianas, se dice que existen las redes “antes y después del TIPNIS”, apuntando a cómo ha crecido la comunidad y cómo han cambiado las relaciones y dinámicas de funcionamiento por ello. Ahí, en comunidad, no falta quien incluso habla de la “generación TIPNIS” en alusión a la enorme cantidad de usuarios/as, políticos/as y sobre todo periodistas que han ingresado a las redes de Facebook y sobre todo Twitter, desde el 15 de agosto, fecha de inicio de la marcha indígena en defensa del TIPNIS. Y esas son, claro, las buenas noticias, pues las redes sociales, se sabe, son de naturaleza inclusiva y democratizante.



Pero también llegan las malas noticias. Y, da la casualidad que, las malas noticias de hoy no difieren en mucho de las malas noticias de ayer. Antes del TIPNIS una buena porción del espacio público ciudadano prejuzgaba a las redes sociales en base a su supuesta superficialidad y futilidad; ahora, luego del TIPNIS, el panorama no ha cambiado sino pareciera que se ha trasladado a otro escenario de prejuicios, esta vez con base en su supuesto impacto y relevancia.

Y es que en ambos escenarios prejuiciosos, existe un denominador común, que es el desconocimiento de las dinámicas y procesos relacionales propios de la comunidad red boliviana.



Hoy, con o sin cuentas abiertas en estas redes, los ignorantes sobre ellas señalan que su uso es irrelevante para generar cambios en la realidad; los otros, también ignorantes (estos también son nuevos deslumbrados), piensan que la realidad ya no es posible sin el concurso de las redes.



Y así como ayer florecieron Tipnólogos a lo largo del territorio nacional, hoy, resaca post-conflicto, florecen Redsólogos por doquier para quienes, sin sonrojarse, un #OcuppyWallStreet se equipara a una Plaza Murillo tomada por marchistas o, comparan una primavera árabe con una marcha por derechos indígenas y, para quienes, los “pingüinos” chilenos tienen parangón con los indígenas de tierras bajas de Bolivia.



Ah, los conflictos en red. Con sus causas, tan globales. Sus discursos, tan ligeros. Su política, tan etérea. Y sus infinitas preguntas, aún sin respuesta en nuestro país.

martes, 18 de octubre de 2011

Entre triunfos y victorias ¿quién gana?



Sobre el nivel de politicidad de la marcha de los/as hermanos/as indígenas por la conservación del TIPNIS se ha dicho de todo desde que ésta comenzó. A la opinión pública se nos ha hecho creer que la politicidad (en términos peyorativos, además) con la que cuenta a días de su arribo a La Paz ha devenido de la intervención de mutantes actores/as políticos/as que, trasladando agua a su molino han llegado, incluso, a asociar las urnas judiciales –a las que seguro, como yo, asistirá hoy- con una demanda sectorial-territorial. Y no es así. La metamorfosis que describo y por la que han apostado (f)actores externos al conflicto, en realidad se llama oportunismo.


Porque la demanda de los/as hermanos/as indígenas es en su naturaleza y desde su nacimiento política. De qué otra forma se puede sino entender el hecho de que en el fondo de la demanda principal se encuentra la garantía y ejercicio de derechos colectivos adquiridos, tanto para la Madre Tierra, como para los Pueblos Indígenas Originarios Campesinos. Demanda que tiene como soporte jurídico la propia Constitución Política del Estado y como principio rector el carácter plurinacional del Estado boliviano.


Por ello –luego de que el Ejecutivo no llegará ni a desquite- un conflicto de esta naturaleza encuentra las primeras ventanas (ojalá puertas) de oxígeno en el escenario privilegiado para el debate público-político, la Asamblea Legislativa Plurinacional que, recogiendo un proyecto de Ley propuesto por los/as actores/as de la marcha, ha optado por recuperarlo, modificarlo y sancionarlo la madrugada del pasado jueves.


Una breve ley, de 7 artículos que en un terreno absolutamente pragmático (que la diferencia de las otras leyes de la etapa de desarrollo constitucional) recupera el ajayu vital de la Constitución.


En sus artículos 1 y 2 triunfa el carácter plurinacional del Estado cuando éstos garantizan la categoría de territorio indígena del TIPNIS concretamente para las naciones Mojeño-trinitario, Tsimane y Yuracaré y, además, garantiza su status de área protegida para el Estado Plurinacional.


En los artículos 3 y 6 la victoria es para la democracia participativa y el desafío para la democracia comunitaria, desde el momento que señala que el mecanismo para la toma de decisiones sobre el proyecto carretero del TIPNIS es la consulta previa libre e informada y que, además, se harán en el marco del respeto a las normas y procedimiento propios.


Y, finalmente, en los artículos 4 y 5 el triunfo es de los derechos colectivos de la Madre Tierra y de los pueblos indígena originario campesinos cuando señalan que, de ninguna manera, “se adoptarán normas o ejecutaran actividades, obras, proyectos o programas de desarrollo, extractivos, megaproyectos y de infraestructura u otros, que vulneren los derechos de los pueblos indígenas, del medio ambiente y los derechos de la Madre Tierra” y que, de forma concreta cualquier alternativa al proyecto carretero deberá “garantizar los derechos de los pueblos indígenas en su territorio y el equilibrio ecológico del TIPNIS.”


Como ve, aunque los oportunistas de turno continúen soñando con el fin de este gobierno como su victoria política, esperemos que la realidad nos dé cuenta de que la verdadera victoria es política y pertenece a los/as originarios/as del TIPNIS.


Sólo así el triunfo será del Estado Plurinacional y de la Constitución Política del Estado y es ahí donde ganamos todos/as.

martes, 4 de octubre de 2011

Breve manual para combatir el desencanto


Sobre lo que ocurrió el 25 de septiembre se está especulando mucho y protestando más. La oleada de renuncias de nivel ejecutivo que se desencadenaron tras la renuncia de la ex – Ministra de Defensa, Cecilia Chacón, fueron aplaudidas por la opinión pública y rápidamente instrumentalizadas por la derecha y la oposición desarticulada que, en la última semana, eufóricos/as se han dedicado a cosechar los restos de lo que los errores gubernamentales han ido resquebrajando dentro del proceso.


Desencantados y desencantadas ha habido siempre. Desde algunos/as radicales que se alejaron del gobierno del presidente Morales en su primera gestión, pasando por quiénes aflojaron ante el boicot que los cívicos y la chata oposición pusieron en marcha durante la Constituyente y que se tuvo que remontar en cuestión de semanas; hasta quiénes se desmarcaron tras el fracasado gasolinazo del pasado diciembre.


La marcha por la preservación del TIPNIS se constituye, seguramente, en el mayor gatillador de desencantados/as del gobierno, desde que éste –antes del gobierno del Presidente Evo- se inició. El hecho dispara desencantados/as no sólo por el indignante atropello a los derechos humanos que se presenció en el puente de Chaparina contra los/as marchistas indígenas sino, sobre todo, porque da cuenta de que –como varios/as presagiaron y aunque el gobierno lo quiera negar- el enemigo está en casa.


Por un lado, al menos 5 renuncias de nivel ejecutivo públicas y otras varias que no fueron públicas constituyen, con seguridad, uno de los bloques más simbólicos de la crítica que se le está haciendo a este gobierno sobre el rumbo de timón para el proceso por el que ha optado en los últimos meses y que, definitivamente comparto.


Es posible que, “TIPNIS” de por medio, estemos asistiendo al nacimiento de un nuevo bloque externo al gobierno que debiera apostar por la rearticulación ideológica y seguimiento a las decisiones gubernamentales y, sobre todo, a la agenda de desarrollo constitucional así como su implementación, en resguardo –claro- de la continuación del proceso constituyente.


Por otro lado, luego del 25 se han articulado corrientes internas varias que estarían apostando por dar la batalla desde dentro del aparataje estatal. Es posible que en este caso, estemos asistiendo a la ampliación de una línea crítica (ya existente) dentro del gobierno que, en caso de querer ser escuchada tendrá que asumir como tarea urgente hacer cada vez más ruido en Palacio de Gobierno.


Con seguridad la dispersión del desencanto se constituye en una meta para la cual el camino se hace cada vez más corto, rápido y, por tanto peligroso para la continuidad del proceso; pues no necesariamente lo garantiza.


No obstante, otras vías de rearticulación son posibles, se trata de aunar voluntades, (auto)reconocernos y rápido retomar las agendas pendientes de los años 2000, 2003, 2006 y, finalmente 2009. Esa es la tarea, esa la forma y -parafraseo en clave de género-generación- “!No así! Acordamos con el pueblo hacer las cosas de otra manera”.


Claro que las hay. Hay señales-pistas para retomar el camino, ganarle la batalla al desencanto, retomar lo que en justicia nos pertenece y –de taquito- hacerles saber a quiénes están optando por la vía del desastre, que los reconocemos.


Breve manual para combatir el desencanto






martes, 27 de septiembre de 2011

La dispersión del desencanto




Sobre el costo político que ha implicado el “gasolinazo” de diciembre y que implicará el “TIPNIS” en un tiempo se ha opinado bastante, todas estas opiniones coinciden en el hecho de que la imagen del gobierno y sobre todo del Presidente Evo han registrado una baja de popularidad que estaría inaugurando el inicio del fin del proyecto del MAS.

Por ello, conflicto por la carretera del TIPNIS de por medio, varias son las voces que se han sumado para ir midiendo los escenarios políticos prospectivos a la vista, de cara a las elecciones presidenciales 2015. La oposición rabiosa que nunca tuvo proyecto alternativo y que ahora ejerce de defensora de los derechos de la Madre Tierra y de los derechos de los hermanos indígenas, se frota las manos deshojando los años para llegar a las próximas justas electorales, en 4 años. Varios y manifiestos son los intentos de aunar políticamente a las fuerzas opositoras para afrontar la decisión soberana que se avecina; todos ellos bajo un solo y mismo proyecto: reemplazar a Evo Morales.

Lo que no alcanza a vislumbrar la prematuramente victoriosa oposición es que, producto del proyecto político nacional del MAS, están surgiendo las verdaderas opciones que le harán frente en un futuro inmediato. Por recapitular, entre el año 2010 y 2011, han anunciado la posibilidad de crear proyectos con fines políticos, los siguientes actores:

El ex - senador del MAS Lino Villca, quien encabeza el partido denominado Movimiento Por la Soberanía (MPS), que ganó 8 alcaldías de La Paz, incluida Achacachi.

El ex – ministro de Educación, Feliz Patzi, quien habría anunciado la creación de su propio partido político que se llamaría: Instrumento Político para el Cambio (IPC).

El dirigente de la CIDOB, Adolfo Chávez, habría señalado que “si así lo decide el pueblo boliviano, parece importante que pueda postularme a candidato Presidencial”.

El dirigente de la CONAMQ, Rafael Quispe, señaló que el denominado "Pacto Social Indígena" donde participarían organizaciones sindicales campesinas debería “servir y apoyar a un partido político.”

Celso Padilla, dirigente de la Asamblea del Pueblo Guaraní, mencionó que “si fuera necesario pensar en un instrumento político propio, ¿por qué no hacerlo?”

El ex - Viceministro de Tierras, Alejandro Almaráz señaló que, junto a Oscar Olivera y otros, iniciaría “un gran debate en las bases sociales, (para) desde ahí lanzar un frente social alternativo al MAS”.

La Federación de Trabajadores Mineros de Bolivia determinó en su último ampliado construir un nuevo instrumento político para cumplir con la agenda de octubre de 2003, ante la actitud “reformista” del Presidente Morales.

Así, un aproximado de 7 proyectos políticos dispersarían el desencanto de aquellos que, más allá del líder, apostaron por la promesa del proceso de cambio iniciada allá por el año 2000 y consolidada como escenario de poder el año 2006, con un mismo proyecto: su reconducción.

Entre opositores y desencantados estaríamos ante un escenario con variedad de alternativas políticas, y si además presumimos que la oposición no podrá (como no ha podido hasta ahora) proponer un proyecto político alternativo y no podrá -en términos de credibilidad y como pretende ahora- reinventarse en el proyecto y discurso actual, nuestra justa electoral del 2015 se reduciría a la elección entre desencantados y fieles al proceso.

Entonces, ¿se dispersará el desencanto a tal punto de viabilizar, nuevamente, aquello que desencantó? Tenemos 4 años por delante para ensayar una respuesta.

lunes, 22 de agosto de 2011

De pulgas y elefantes




Anonymous, la comunidad virtual internacional más famosa de los últimos tiempos, que funciona vía internet ha logrado, además, proponer múltiples y novedosos planteamientos respecto a lo que implica la libertad, el conocimiento y la acción colectiva en el marco del nuevo paradigma de la sociedad del conocimiento. Se trata, pues, de una organización cuyas acciones no han podido pasar inadvertidas de la nueva gramática con la que se escribe la historia en este último siglo; y entre las que figuran, cual hoja de vida (prontuario, dirán los/as más obtusos/as) los últimos eventos que han configurado la historia mundial en los últimos años, estamos refiriéndonos, por ejemplo, al ataque que organizó el colectivo, a finales del 2010, contra Amazon, PayPal, MasterCard, Visa, cuando éstas hubieran optado por bloquear económicamente a la organización Wikileaks; o al ataque realizado a varias web del PSOE, del Congreso o del Ministerio de Cultura de España, al momento de la votación por la polémica Ley SINDE en ese país. O, ya a comienzos de este año, la operación en Tunez y en Egipto, en las que varias páginas de ambos gobiernos fueron atacadas en solidaridad con lo que, en ese entonces, se vivía en las calles de los países árabes.

Si bien las realidades por las cuales Anonymous ha decidido apostar (en clave de ataque hacker) distan mucho de nuestras anecdóticas cotidianidades locales; no deja de ser cierto que, sobre todo este último año, el colectivo ha virado su mirada al continente americano. El caso de la periodista Aristegui en México, el caso de la Ley Lleras en Colombia o las amenazas vertidas (mas no materializadas) al gobierno chileno por las represas de Hidroaysén, dan cuenta de que el colectivo mundial, ocasionalmente, estaría volteando la mirada a nuestra región. Hasta ahí, estamos.

Ahora, de ahí, a que un cándido grupo de medios de comunicación (algún periódico tarijeño, tres medios digitales -uno bien chanta y otro de manifiesta derecha- además de un par de redes televisivas de nivel nacional) hayan caído -incauta o tendenciosamente- en la farsa de que el colectivo Anonymous estaría amenazando al Presidente Morales es ir un poquito lejos. Si bien Anonymous no cuenta con una referencia oficial; se sabe que gran parte de su filosofía y, en consecuencia, de su modus operandi, radica en el mensaje concluyente por el que se han caracterizado en sus videos “El conocimiento es libre.
Somos Anónimos. Somos Legión. No perdonamos. No olvidamos. ¡Espérennos!” Y, claro, por si faltara aún alguna evidencia de que el supuesto video de amenaza al Presidente no es otra cosa que el triste anhelo de algunos rabiosos, poco ocurrentes y solitarios opositores; este material concluye parafraseando la sentencia de Anonymous, incluyendo al final “opresores y corruptos, esperadnos”. ¿Qué tal la viveza criolla? Que nos da, incluso, para “reinventarnos” el propio discurso del colectivo más famoso a nivel mundial.

Mientras en la Bolivia real, la pugna informativa responsable aún batalla por conseguir un privilegiado espacio para posicionarse en la codiciada agenda mediática de referencia local o nacional; en la Bolivia ideal (para algunos/as incautos/as) la famosísima legión “Anonymous” estaría sumando sus fuerzas a, nada más y nada menos, que la impresentable oposición boliviana. ¿Qué tal la paradoja? La oposición más prescindible de la historia democrática del país sumando a sus filas al mayor referente colectivo de ampliación democrática de los últimos tiempos. El sector menos ocurrente y más anquilosado de la política local, sumando a sus filas al colectivo más sagaz y fresco de la política internacional. La oposición boliviana jugando a tener la talla de Anonymous: la pulga soñando con ser elefante.

De pulgas y elefantes


jueves, 11 de agosto de 2011

El TIPNIS y el ruido







Esta columna fue publicada el anterior domingo en el suplemento IDEAS de Pagina Siete. En el mundo ideal debería haberlo publicado el día lunes, con el afán de compartirlo con ustedes; pero precisamente estar en este tema no me lo ha permitido. Casi una semana después de haberlo redactado el ambiente se ha tensado más aún y la desinformación ha crecido; me he esmerado en luchar contra ella, y si bien mi posición no se ha movido mucho, me siento más convencida de lo que digo y he logrado diseccionar con mayor precisión el conflicto; me temo que lo que se juega ahora no pasa por el TIPNIS y casi todos/as lo sabemos, pero una decepción mayor nos hace oponernos al supuesto tramo 2. Como sea, comparto -así sea tardíamente- esta columna porque además -lo comentaba con otro columnistas (uno enorme) del mismo medio, a veces se extraña la retroalimentación de lo que una dice; y qué sé yo, todo ha cambiado tanto. Acá va este esfuerzo, este intento, este convencimiento, que al menos, como pocas cosas hoy, lleva firma propia.













El Facebook lo aguanta todo. Profusamente han circulado, en la última semana, algunas notas en defensa de la ecología, a un nivel casi fundamentalista, específicamente sobre el tema del segundo tramo de la carretera del TIPNIS (que se vería afectado al no contar con la licencia ambiental respectiva) en la red social más utilizada en Bolivia. Varias de estas notas han sido difundidas por el medio exclusivamente digital más exitoso del país y de conocida tendencia derechista; las mismas han sido elaboradas por nada más y nada menos que el conocido autor del best-seller nacional “El ciudadano X” y de la reciente obra “Desde el exilio: Manfred Reyes Villa cuenta su verdad”. Pregunta. ¿Desde cuándo los más acérrimos detractores de la Constitución garantista del Estado Plurinacional se convirtieron en los más férreos defensores de los derechos de los Pueblos Indígena Originarios y de los de la Madre Tierra?






El Twitter que lo aguanta todo. La reciente decisión del Brasil de congelar el desembolso del crédito que debería cubrir el segundo tramo de la carretera por el TIPNIS ha cambiado definitivamente el panorama. He leído que al terminar esta semana varios usuarios/as bolivianos/as de una de las redes sociales más polémicas del mundo, han sumado sus retweets (réplicas de un mensaje escrito por otro/a) a una suerte de festejo respecto a la decisión que habría adoptado el gobierno brasilero pues ésta modifica, finalmente, el escenario en el cual se desenvuelve el conflicto. No faltaron los halagos y aplausos para el gobierno brasilero de los/as compatriotas en esta red; lo lamentable es que al comenzar la semana (y antes) -por lo menos en lo que respecta a la pequeña muestra de personas que sigo- no pude encontrar alguna (re)distribución de algún mensaje o información que ilustrara sobre el rol que juega Brasil en todo este conflicto que, a diferencia de lo que muchos/as sabemos, pareciera ser mucho mayor y decisivo. No he visto ningún tweet, hasta el momento, que hable de la IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana) o su relación en lo que la carretera del TIPNIS significa; por el contrario, las fanfarrias han estado dirigidas a la decisión del vecino país que, a esta altura, ya ha cambiado definitivamente el mapa del conflicto.





Y el papel que (siempre) todo lo aguanta. En la última semana el Ministro Walter Delgadillo ha señalado que “no es novedad que usted lea el periódico y haya periódicos que insistan en el tema, así sea trayendo refritos de días que pasan, que los repiten otra vez tratando de que el tema esté en pantalla”. En las dos últimas semanas en las que, el tema del TIPNIS se ha agendado rápida y virulentamente, un periódico de circulación nacional ha generado 3 titulares y una nota con la misma noticia, ¡la misma información! referida al conflicto del TIPNIS; dicho medio ha señalado, reiteradamente, que la CONAMAQ se uniría a la marcha programada para el 15 de agosto por los dirigentes de dicha región cuando el tema en cuestión tiene demasiadas aristas que, hasta la fecha, no han sido profundizadas.





Un asambleísta de oposición se quejaba esta semana de que el debate habría dejado de existir en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Por otro lado y nuevamente, en la semana, hemos visto como organizaciones de periodistas han manifestado “estar alerta” antes las “constantes amenazas” a la libertad de expresión e información.





Ah, el ruido y el silencio. ¿Libertad? ¿Debate? Optemos por librarnos del coro desinformado para posicionarnos: el resto vendrá por añadidura.

El TIPNIS y el ruido

Esta columna fue publicada el anterior domingo en el suplemento IDEAS de Pagina Siete. En el mundo ideal debería haberlo publicado el día lunes, con el afán de compartirlo con ustedes; pero precisamente estar en este tema no me lo ha permitido. Casi una semana después de haberlo redactado el ambiente se ha tensado más aún y la desinformación ha crecido; me he esmerado en luchar contra ella, y si bien mi posición no se ha movido mucho, me siento más convencida de lo que digo y he logrado diseccionar con mayor precisión el conflicto; me temo que lo que se juega ahora no pasa por el TIPNIS y casi todos/as lo sabemos, pero una decepción mayor nos hace oponernos al supuesto tramo 2. Como sea, comparto -así sea tardíamente- esta columna porque además -lo comentaba con otro columnistas (uno enorme) del mismo medio, a veces se extraña la retroalimentación de lo que una dice; y qué sé yo, todo ha cambiado tanto. Acá va este esfuerzo, este intento, este convencimiento, que al menos, como pocas cosas hoy, lleva firma propia.


lunes, 25 de julio de 2011

Ser, deber ser y querer ser

Haber presenciado como el Pacto de Unidad, en varias sesiones, amparado en sus derechos constitucionales adquiridos, impuso sus demandas ante los criterios técnico-comunicacionales y político-legislativos es algo que, creo, merecía ser apuntado. La inédita distribución del espectro electromagnético que (al parecer, hasta ahora) tendremos en Bolivia es un fenómeno digno de ser estudiado desde la comunicación y la política. Es lógico, pues, que un Estado Plurinacional tome como criterio de distribución equitativa la existencia del nivel territorial indígena-originario-campesino y su autonomía, en ello entra en debate, como siempre, su nivel de aplicabilidad. El Estado real, versus el estado posible, mirando hacia el Estado ideal. Mi columna publicada en IDEAS el 24 de julio de 2011.




Actualmente los medios estatales audiovisuales; es decir, que hacen uso de frecuencias electromagnéticas, son un canal de televisión a nivel nacional, con varias repetidoras a nivel local y una red de radios de nivel nacional, integrada por varias repetidoras, también de nivel local; lo que constituye aproximadamente el uno (quizás dos) por ciento de nuestro espectro electromagnético; el espacio que resta en el espectro (mas no su totalidad) se encuentra “ocupado” por medios de comunicación audiovisuales denominados privados; pero que en la realidad son redes de radio que, al igual que la estatal, requieren varias concesiones de frecuencias a nivel local, para constituir su alcance nacional; medios de comunicación con fines religiosos, medios de comunicación comunitarios, entre otros. Lo que hace, en realidad, que la cantidad de medios con fines comerciales sea mínima; este paisaje es, aproximadamente, lo que el espectro electromagnético nacional “es”.

Cuando Argentina planteó su polémica “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” distribuyó, bajo el principio de equidad, las frecuencias electromagnéticas de su espectro radioeléctrico en 33% para todos los sectores, entre ellos privado, público y estatal. Ecuador, en la misma línea, contempló que la propuesta oficialista de “Ley Orgánica de Comunicación” (que cuesta arriba sigue remando el gobierno de Correa) contenga, también bajo el principio de equidad, una distribución de 33% para los mismos sectores. Esta corriente, validada por dos propuestas legislativas de la región (una ya consolidada) marcó la pauta sobre las aspiraciones que en el país -quiénes optamos por la equilibrada combinación entre regulación y la autorregulación- tuvimos como horizonte para proponer un marco normativo para las (tele)comunicaciones: ese tan anhelado 33% entre 3 sectores; ese era nuestro sur sobre como la equidad de acceso a las telecomunicaciones “debía ser”.

Según un documento oficial de la Asamblea Legislativa Plurinacional, en el marco de las audiencias públicas de socialización del proyecto de “Ley de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información y Comunicación”, el 14 de junio se habría producido una reunión entre varias de las organizaciones sociales que conforman el Pacto de Unidad, legisladores y otros servidores públicos, es en esta reunión y las subsiguientes, en las que los integrantes de dichas organizaciones habrían manifestado no sentirse identificados con la categoría de “medios comunitarios”. La noción de medios comunitarios habría cobrado relevancia durante el gobierno de Carlos Mesa y habría avanzado a su consolidación política a inicios del gobierno del compañero Presidente Morales. No obstante esa simple afirmación – que asombra a propios y extraños- es algo que a quiénes estudiamos/vivimos la comunicación nos toma por sorpresa al momento de generar iniciativas legislativas. Es difícil pensar que alguien hubiera planteado en algún momento algo “equitativo” que trascendiera la regional fórmula del 33%, entre 3.

Así en plena deliberación por porcentajes, el Pacto de Unidad manifestaba su voluntad (y derecho, protegido constitucionalmente) de crear y administrar medios de comunicación y –señalaban- que dicha voluntad no sería posible ni a través de cualquier porcentaje estatal y menos comunitario; por lo que propusieron generar un porcentaje exclusivo (amparado, sí, en la Constitución) para los Pueblos Indígena Originario Campesinos, porcentaje establecido, hoy, en un 17% en el proyecto de Ley que se encuentra en tratamiento. Esta es simplemente una cronología, o quién sabe, la piedra fundamental de lo que la equidad distributiva comunicacional, en el Estado Plurinacional, “quiere ser”.


Ser, deber ser y querer ser

Como una afortunada de presenciar como es que el Pacto de Unidad se impuso a los criterios técnicos comunicacionales y a los criterios políticos legislativos, sentía la necesidad de escribir sobre estos momentos, para que quede constancia. Ahí queda la crónica, el testimonio, quizás la oposición podría agarrarla inteligentemente, tengo la impresión de que o no lo entiende o no le interesa

lunes, 13 de junio de 2011

Telecomunicaciones ¿para Vivir Bien?

Es increíble la cantidad de situaciones comunicacionales sobre las cuales se puede escribir en este país, en este momento. La agenda legislativa no da tregua y estamos, quizás, ante la "madre de las batallas" y lamentablemente se ha agendado muy poco al respecto y quienes lo han agendado, salvando algunas honrosas excepciones se han ocupado de macanas como el artículo 10 y las transmisiones de mensajes presidenciales, que es algo que ya está contemplado en la actual ley que regula las telecomunicaciones, la Nº 1632; cuando en realidad el problema es más complejo, está más al fondo. Incluso el mismo suplemento donde publico dedicó su especial esta semana a este proyecto de ley, pero a mi gusto se quedó chato en el análisis. Ojalá podamos reflexionar más sobre este aspecto y movilizar la ciudadanía con urgencia pues la fecha de aprobación es inminente.



Aprovecho de aclarar que en un asunto de redacción me pusieron una afirmación harto lejana de mi texto original en el subtítulo de la nota que, como notarán, plantea exactamente lo contrario a lo escrito. Cosas de editores, supongo...En fin, va la nota que publiqué en el suplemento IDEAS el pasado domingo 12 de junio y una fotito alternativa pues esta ocasión el gran ABECOR no me hizo un dibujito; es la primera vez que ello ocurre, pero se extraña, así que me quedo con esta ilustración.

Se entiende que la agenda legislativa de desarrollo constitucional tiene como objetivo generar la estructura legislativa necesaria para la instauración del nuevo paradigma de desarrollo que conocemos como el Vivir Bien. Si bien el trabajo de generación de indicadores para este nuevo paradigma es una faena aún pendiente; se tiene claro que este paradigma está ligado a otras nociones como el amplio enfoque garantista de derechos humanos, la emergencia de amplios de procesos de democratización, el reconocimiento de lógicas alternativas de existencia (sobre todo lo que refiere a lo indígena originario campesino), el reconocimiento y promoción de la economía plural (pensamos, por ejemplo, en las lógicas de propiedad comunitaria) y, por supuesto, una radicalización en el trazado de la ruta autonómica; entre otros.

Así, cualquier iniciativa legislativa que esté enraizada en esta agenda tendrá que, necesariamente, constituirse en una herramienta para esta transición paradigmática. En ese sentido cabe preguntarse si el proyecto de ley de Telecomunicaciones y Tecnologías de Información y Comunicación, recientemente aprobada en grande en la Comisión de de Planificación, Política Económica y Finanzas realmente apunta a generar un sistema de telecomunicaciones y Tecnologías de Información y Comunicación para Vivir Bien.

¿Dónde queda el enfoque de derechos en un proyecto legislativo que pretende normar la estructura física para las comunicaciones en el país, si en su planteamiento no se toma en cuenta los derechos a la información y a la comunicación?, una se pregunta además, ¿dónde se ubica, finalmente, el verdadero enfoque comunicacional cuando el procedimiento para la licitación de frecuencias electromagnéticas (artículo 34) responde a mecanismos netamente administrativos y de ninguna manera a necesidades comunicacionales, sean estas colectivas o individuales?.

¿Dónde quedan los amplios procesos de democratización de las comunicaciones y las tecnologías, en un proyecto que pareciera estar pensado para/desde sólo un par de actores del Estado Plurinacional?. Una iniciativa que no garantice la vigencia de las radios populares indígenas (gran parte de ellas pertenecientes al Estado) estaría negando lógicas alternativas de existencia y de hacer comunicación.

¿Dónde queda la economía plural, si es que no se contempla la propiedad y gestión pública o colectiva (de las múltiples radios comunitarias) de la comunicación en sí, y si es que se reserva la propiedad del espectro electromagnético sólo para medios del Estado (20 por ciento) y privados (80 por ciento) en el artículo 29?

¿Dónde queda el espíritu autonómico que manda, precisamente, aprobar esta ley hasta el 17 de julio, con el objetivo de viabilizar la Ley Andrés Ibañez, en un proyecto que no descentraliza efectivamente el proceso administrativo de adquisición y gestión de las frecuencias electromagnéticas en su artículo 13?

Algo falla en esta propuesta. Y no es precisamente el rostro, sino el ajayu. A alguien(es) por ahí se les olvidó que, de lo que se trata, es de construir lo nuevo. Y de que una comunicación para Vivir Bien es posible, pero no bajo esta estructura.





Tuiteando ando

Vacas Sagradas

Vacas Sagradas

Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

Arcángel

Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

Histérica

Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño