lunes, 4 de abril de 2011

De percepciones y expectativas ministeriales


La ilustración la hizo, pa variar, el gran Abecor
Aproximadamente dos semanas antes de que, mediante el Decreto Supremo 793, el Presidente reinaugurase el ministerio de Comunicación un pequeño sondeo realizado en una aula universitaria ocupada por futuros comunicadores daba cuenta de que la totalidad de ellos y ellas percibía que de confirmarse la “creación” (tampoco sabían que este existía anteriormente) de dicha entidad dentro del Órgano Ejecutivo sería nociva para el desenvolvimiento de la comunicación en general dentro del país. ¿Las razones? Varios de ellos señalaban que “la libertad de expresión se vería más coartada” y que “el Ministerio serviría para acallar a los medios de comunicación”. ¿Percepciones erróneas? Prejuicios, diría yo.

Por su parte, los medios de comunicación -como no- le han dado su propio enfoque a la reposición de este Ministerio, varios han señalado que el Ministerio vuelve a la palestra porque “Evo Morales, pretende mejorar la imagen de su gobierno” o, en su caso, han señalado sin la menor crítica que “el Ministerio de Comunicación aumentará la burocracia”, la mismísima ANP señala en su página web que esta reposición (creación, ponen ellos) “se produce en momentos en que las relaciones del Gobierno y el periodismo boliviano están deterioradas como consecuencia de la negativa oficial a eliminar de la Ley Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación”, estaríamos hablando de que, en esta ocasión, el gobierno reaccionó unos 4 mesecitos tarde. ¿Percepciones desinformantes? Corporativas, diría yo.

Como no podía ser de otra forma, el compañero Presidente tiene su propia percepción sobre lo que es (o debería ser, más bien) el Ministerio de Comunicación, el mandatario ha señalado que espera que a través de esta institución “la verdad se imponga y no la mentira de algunos medios de comunicación” ¿Percepciones censuradoras? Desesperadas, diría yo.

Pero no sólo estos sectores han manifestado sus expectativas ante la reposición del Ministerio de Comunicación, dentro de los mismos movimientos sociales, el mismo gobierno – a través de la opinión desde distintos ministerios-, las mismas empresas y medios de comunicación estatales e, incluso, el propio Vicepresidente del Estado Plurinacional han señalado –tras bambalinas, claro- que todos tienen expectativas distintas respecto a la labor que desempeña/ra dicha entidad.


Eso sí, en donde todos coinciden, es en el hecho de que sea cual fuere la labor que realizará el Ministerio será de gran trascendencia para la ruta política y comunicacional del país. Lo que si extraña, es que –más allá de un par de excepciones- pareciera no existir la expectativa de que el Ministerio genere lo que precisamente está llamando a generar e implementar, aquella utopía denominada: Políticas Públicas de Comunicación Social. Hasta ahora parece ser que el Ministerio de Comunicación, como esa institución en plena construcción, está consciente de la cantidad de demandas que en el corto o largo plazo debe satisfacer más apegado al mandato constitucional (el 106 y 107) y al mandato del Decreto Supremo que a las diferentes percepciones que de él esperan acciones con prontitud pero, claro, sin olvidar que este es un país de románticos que no dan tregua alguna cuando de desencantos se trata.

No obstante, no hay que dejar de lado que a todos y todas como obreros y obreras de la información o la comunicación debería interpelarnos la creación de una institución con nivel estatal y rango ministerial dedicado a la información y a la comunicación estatal y, porque no –como no, más bien- gubernamental. ¿Por qué? Porque definitiva y finalmente se reconoce que –como se ha visto en estos 6 años- la información y la comunicación son asunto de Estado.

Pero, como interpelación aún mayor, creo que no habría que dejar de lado que a todos y todas como ciudadanos y ciudadanas de este Estado Plurinacional debe movilizarnos el hecho de la existencia, ahora, de un Ministerio de Comunicación; se trata, pues, de otro de esos pequeños pasitos que se dan de a poco en la búsqueda-garantía de los derechos humanos a la comunicación e información. Sea, entonces. Que el gobierno sea más asertivo en sus estrategias comunicacionales. Que las políticas públicas de comunicación sean una realidad. Que el Ministerio no nos desencante. Y, sobretodo, que el gobierno y el Presidente sean –cada vez más- actores de nuestra comunicación cotidiana. ¿Aún así no me cree? Demos la chance al tiempo que nos demuestre que “Otra Comunicación es Posible”.

3 comentarios:

El Ciudadano dijo...

Así como en "1984" de George Orwell, el Ministerio de la Verdad se encargaba de la mentira; el Ministerio de Comunicación se encargará de incomunicar.
Según expertos alllegados, con el Satélite Tupac Katari el Gobierno pordrá ejercer control sobre las señales de TV, las decisiones operativas de TIGO y VIVA (competencia desleal y monopolio vía Entel), y el Internet.

En etapa de implementación del Proyecto Totalitario del MAS, el Ministerio de Comunicación es solo una anécdota más.

Pero en los hechos, es solo una promoción de cargo a Canelas que le dio más autoridad para hablar estupideces como la de afirmar que el terremoto de Japón es consecuencia de que "el mundo no le hace caso a Evo Morales".

Marcelo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Vero Vero dijo...

Estimado Ciudadano: Por supuesto que no comparto tu punto de vista. Entiendo varios de los errores del gobierno y comparto algún margen de tu visión cuando señalas que se ha planteado (y no una sola vez) como un proyecto totalitario. No obstante, desde el ámbito comunicacional, no queda otra que optar por la vía de una olvidada utopía, que son las políticas comunicacionales. Habla sí, alguien que aún cree (con matices) en este proceso; pero sobre todo alguien que cree, en todas sus versiones, en que la comunicación es algo más que una herramienta de poder.

Saludos!

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