martes, 31 de mayo de 2011

Retos comunicacionales para una elección inédita

Debo decir que la anterior semana me realizaron algunas consultas para la elaboración del reglamento especial de propaganda para las elecciones de octubre; aún se trataba en diputados la reforma al artículo 82 de la Ley del Régimen Electoral. Por términos de espacio sólo pude plasmar 3 preocupaciones concretas y bastante técnico-operativas sobre lo que deberá contener ese reglamento. Me quedaron preocupaciones varias y más que brújula, solté algunos apuntes a modo de desafío. Hoy, LRE ya promulgada, sigo con las mismas preocupaciones y estamos todos y todas (sobre todo los trabajadores de la comunicación) a la espera de ese reglamento que ojalá sea redactado con sabiduría y nos pille al terminar la semana. Va, entonces, mi columna que salió publicada en IDEAS de Página Siete, el anterior domingo 29 de mayo.




La peculiar dinámica comunicacional que viviremos hasta octubre demanda un proceso de aprendizaje colectivo e intenso lleno de retos, desafíos, preguntas y oportunidades para 2 tipos de actores que serán protagonistas de este camino: el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y los medios de comunicación. A continuación algunas señales para ir abonando el camino de construcción de una comunicación para la democracia intercultural.

Desafíos-preguntas para el TSE

a) Difusión de méritos y propaganda de los candidatos y las candidatas: Reglamento de por medio, el TSE deberá asegurar la representación mediática todos y todas las candidatas al Órgano Judicial, en la mayoría -idealmente debiera ser la totalidad- de los medios de comunicación a nivel local, regional y nacional. El TSE habría solicitado un cuestionado presupuesto que superaría los 100 millones de bolivianos del Estado Plurinacional para llevar adelante, entre otras, esta gestión comunicacional. Se rumorea que el bosquejo de estrategia planteada sobre este presupuesto contemplaba solamente la difusión de los/as candidatos/as a través de 4 redes televisivas nacionales. A pesar de las críticas es poco probable que el TGN asegure esta cuantiosa cantidad para una sola estrategia, la pregunta es ¿Qué medios se escogerán para la difusión? ¿Bajo qué criterio

b) Campaña de Educación Ciudadana: En esta elección inédita los y las bolivianas marcaremos 5 veces en una papeleta que contendrá 77 candidatos. Y, a pesar de que pocas voces han hecho eco de este asunto, solamente las campañas motivacionales, de convocatoria a jurados y de capacitación ciudadana para el ejercicio del voto, deberán ser -al menos- el doble de lo que se utilizaba en anteriores campañas electorales; puesto que se trata de capacitar a 10 millones de ciudadanos y ciudadanas en una nueva forma de entender la democracia electoral arraigada fuertemente en nuestra cultura democrática nacional. ¿Qué mensajes serán pertinentes para no confundir a la población?¿Cuánta cantidad de información de una sola fuente seremos capaces de asimilar efectivamente?

c) Verificación del cumplimiento de la norma y el reglamento por parte de los medios de comunicación en todo el país: Se ha agendado el tema de que los medios de comunicación deberán inscribirse ante el TSE para su trabajo electoral; esto tampoco es nuevo, desde la vigencia del antiguo Código Electoral la inscripción de medios y tarifas es una práctica que se ha realizado siempre en todas las elecciones, bajo la lógica de que sólo aquellos que cumplan este requisito estarían autorizados para la emisión de propaganda. Si bien desde la anterior normativa que regía para los procesos electorales en el país ya se contemplaba el monitoreo a medios para la verificación del cumplimiento de los regímenes de propaganda (que han existido desde antes) se sabe que éste -al menos en los niveles locales y regionales- es muy complicado y no siempre efectivo. No existe, pues, una sola empresa a nivel nacional que monitoree todos los medios de comunicación existentes. Gran parte de la labor del TSE consistirá en velar por el cumplimiento de lo aprobado por la Asamblea Legislativa Plurinacional y normado por ellos mismos. ¿Cómo se controla este cumplimiento?¿cómo se garantiza la aplicación efectiva del reglamento del régimen especial de propaganda?


lunes, 16 de mayo de 2011

Comunicación para una Democracia Intercultural

Nuevamente me atreví a lanzar algunas provocaciones conceptuales (propias) que me rondan la cabeza. En ese mi esfuerzo por tratar de ir un poquito más allá de la abultadísima agenda que han impuesto los medios de comunicación sobre el tema de las elecciones de magistrados y la libertad de expresión incluyendo, claro, el medio para el cual escribo. Aburrida del debate bipolar, bicromático; traté de ir un poco más allá. Creo que sin mucho éxito, éstas columnas un poco más teóricas son pocas veces exitosas. Pero me siento liberada, creo que es importante ir un poquito más allá en este debate, dejar de ver este árbol que hoy tenemos al frente y empezar a mirar el bosque. Dejo como testimonio el genial dibujo de Abecor que siempre acompaña mis letras pero que esta vez estuvieron lejanas de lo que busqué decir, busqué provocar. Va, pues, mi columna publicada en Página Siete, este último domingo: 15-05-2011.





La agenda mediática de estas últimas semanas se ha centrado en el posicionamiento de la idea de que la libertad de expresión se encuentra, nuevamente, en peligro; en esta ocasión la amenaza estaría establecida en la Ley del Régimen Electoral (aprobada hace diez meses) y en el reglamento, por aprobar, que –como competencia del TSE- debiera desarrollar la aplicación de los artículos 80 al 84 referidos al ámbito comunicacional.

Afirman por un lado los medios que, dado el rol protagónico de la información y la comunicación en democracia, las nuevas restricciones establecidas en la mencionada ley estarían encaminándonos hacia las parcelas de la censura previa y de la restricción a la libertad de expresión.

Afirma por otro lado el TSE, a través de uno de sus vocales, que “no debemos entender la libertad de expresión bajo el paradigma del derecho electoral tradicional, sino bajo el nuevo enfoque del derecho electoral ampliado”.

Se entiende que la información y la comunicación son indispensables para el funcionamiento y garantía de buena salud de la democracia, a partir de dos nociones que hacen a los procesos democráticos en sí: espacio público y opinión pública. Sobre esta afirmación existen múltiples y variados estudios que abundan en el rol de la comunicación para la democracia liberal-representativa.

¿Ante otra democracia posible, entonces, existe otra comunicación posible? ¿Qué tipo de comunicación demanda nuestra flamante democracia intercultural para su institucionalización-fortalecimiento? Arriesgadas preguntas para la que, con seguridad, no existe aún una respuesta. No obstante, valga la provocación para realizar algunos apuntes/cuestionamientos necesarios de cara a la abultada agenda mediática que refiere al rol de la comunicación en las futuras elecciones de autoridades judiciales, elecciones que forman parte de una nueva forma de entender a la democracia.

· Todo lo que implica el denominado “proceso de cambio” se encuentra fundamentado en la revolución -no reforma- de categorías conceptuales, como ser la del mismo Estado, los derechos humanos, la justicia, la economía y, por supuesto la democracia ¿dónde, en qué momento, se extravío la problematización del paradigma comunicacional dentro de toda esta transformación?

· La representación mediática atravesó y atraviesa por una crisis, relacionada con la (aún no superada) crisis de representación política. Por ello, el sistema comunicacional en sí, tendrá que ver la forma más pertinente, de recuperar su natural rol representativo visibilizando la plurinacionalidad existente en el país. ¿No hay, acaso, matices que velan por la representación mediática de todos los postulantes/sectores dentro de la cuestionada ley?

· La elección de autoridades judiciales, como se ha repetido hasta el hartazgo, es una experiencia sin parangón alguno; y, sabemos además, que no se trata de una elección de candidatos ¿cómo, entonces, se viabiliza un nuevo régimen informativo-electoral que preserve las características únicas de esta elección, acorde al nuevo régimen democrático?

Provocaciones divergentes para repensar la comunicación para la democracia. Eso sí, en lo que convenimos con el conglomerado mediático es que “sin comunicación (a libertad de expresión la reducen) no hay democracia”. Conocedores de tan radical sentencia, cabe preguntar: ¿tendrá la comunicación nuestra de cada día la talla para posibilitar/fortalecer la democracia intercultural? Mejor aún, ¿querrá?

lunes, 9 de mayo de 2011

Recuperación (de una nueva imagen) del mar

Días previos a escribir esta columna, me tocó estar presente en una reunión donde, básicamente, los militares proponían y decoraban un Decreto Supremo que finalmente, el compañero Presidente presentó el 29 de abril. El Decreto en cuestión relevaba fuertes sentimientos patrioteros, era una oda al chauvinismo y no pude más que pedir, a través de mi columna quincenal que, de una buena vez, hagamos lo que toca hacer y sea cual fuere el resultado diéramos vuelta a la página. Estas letras nacen de ese día, de ese sentimiento, fueron publicadas el 01 de mayo, en IDEAS de Página Siete.



Y así, como otro retrato para nuestra galería histórica, transitamos -hace un par de días- por uno más de los tantos episodios simbólicos sobre la reivindicación marítima del “mar nuestro de cada día” (Luis Rico dixit). Desde ahora, estimado/a ciudadano/a, y quien sabe hasta cuándo, además de cada 23 de marzo, cada 29 de abril izaremos banderas a diestra y siniestra, entonaremos marchas e himnos que enaltecen algo que no tenemos y seremos presas de nuevas generaciones de niños y niñas que reproducen un modelo de ejercicio de patriotismo basado en la añoranza.

La generación de sentimientos nacionales comunes –nacionales, digamos- es, por lo general, algo que cualquier gobierno debiera incentivar yendo siempre más allá de su tendencia política. Se sabe pues – o se cree, más bien- que este asunto en particular está ligado a la tan necesaria (re)creación de la identidad del ser boliviano. Identidad que sabemos se encuentra “extraviada” desde hace mucho y que muchos y muchas se han dedicado a escudriñar en el fondo del boliviano y boliviana promedio.

Por otro lado, se sabe que esos pocos espacios comunes –con tintes patrióticos- que logran constituirse en el centro del ser boliviano son tesoros que cualquier cuidadano/a de este Estado debiera apreciar y, que cualquier gobernante debiera capitalizar; ello –a no sorprenderse- es de manual político, en ello no hay tácticas innovadoras, ni estrategias envolventes. Y es también de manual -en este caso comunicacional- que todos estos necesarios recovecos que se construyen discursivamente deben estar cimentados por sólidas raíces simbólicas que por lo general se encuentran ligadas a la memoria histórica común. No obstante es importante señalar que no se trata de amasar los sueños comunes en base a la exageración y abuso de simbolismos o, peor aún, en base al reciclaje de los mismos.

Será imposible actualizar el sentimiento nacional en base a añejos himnos. No se podrá pues, renovar sentimientos escondidos/perdidos con razón en el abuso de rancias telas con vetustos colores. Si existe -y que bueno- un día de la recuperación marítima esté pues basado ideológicamente en unirnos como país y simbólicamente, en actualizar, sí, viejos sentimientos pero con base en la renovación, la resignificación y la innovación. Que los bolivianos pues seamos sobrios de elementos pero pletóricos de imaginarios comunes. Ello, como no, sería una victoria anunciada para todos y todas y un verdadero resultado en materia de política comunicacional estatal.

Que la decisión tomada por el compañero Presidente y asumida por el Estado Plurinacional el pasado 23 de marzo nos abra la puerta a un desafío histórico de magnitud; y no me refiero precisamente a toda la retórica que podría entrar en esta columna; me refiero, más bien, a la posibilidad de darle un giro real no sólo a nuestra política nacional sobre la reivindicación marítima sino, además, y quizás con resultados más al alcance de nuestras manos, darle un giro a nuestro imaginario común simbólico sobre nuestra mediterraneidad: una verdadera mirada distinta al/desde el futuro.

Finalmente se ha tomado una decisión en cuya salida, cualesquiera que sea, ganaremos todos: por un lado, si conseguimos un fallo que nos permita volver al mar, se habrá hecho justicia histórica de cara al pasado y si, por el contrario, conseguimos un fallo que nos cierre las puertas a él, se habrá hecho justicia histórica de cara al futuro; aunque sería difícil vislumbrarlo en su momento, seremos la última generación del lamento y la primera que –libre de banderas e himnos- pueda ver a la patria posible que existe más allá del 23 de marzo y, ahora, del 29 de abril.


Tuiteando ando

Vacas Sagradas

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Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

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Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

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Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

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Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño