martes, 18 de octubre de 2011

Entre triunfos y victorias ¿quién gana?



Sobre el nivel de politicidad de la marcha de los/as hermanos/as indígenas por la conservación del TIPNIS se ha dicho de todo desde que ésta comenzó. A la opinión pública se nos ha hecho creer que la politicidad (en términos peyorativos, además) con la que cuenta a días de su arribo a La Paz ha devenido de la intervención de mutantes actores/as políticos/as que, trasladando agua a su molino han llegado, incluso, a asociar las urnas judiciales –a las que seguro, como yo, asistirá hoy- con una demanda sectorial-territorial. Y no es así. La metamorfosis que describo y por la que han apostado (f)actores externos al conflicto, en realidad se llama oportunismo.


Porque la demanda de los/as hermanos/as indígenas es en su naturaleza y desde su nacimiento política. De qué otra forma se puede sino entender el hecho de que en el fondo de la demanda principal se encuentra la garantía y ejercicio de derechos colectivos adquiridos, tanto para la Madre Tierra, como para los Pueblos Indígenas Originarios Campesinos. Demanda que tiene como soporte jurídico la propia Constitución Política del Estado y como principio rector el carácter plurinacional del Estado boliviano.


Por ello –luego de que el Ejecutivo no llegará ni a desquite- un conflicto de esta naturaleza encuentra las primeras ventanas (ojalá puertas) de oxígeno en el escenario privilegiado para el debate público-político, la Asamblea Legislativa Plurinacional que, recogiendo un proyecto de Ley propuesto por los/as actores/as de la marcha, ha optado por recuperarlo, modificarlo y sancionarlo la madrugada del pasado jueves.


Una breve ley, de 7 artículos que en un terreno absolutamente pragmático (que la diferencia de las otras leyes de la etapa de desarrollo constitucional) recupera el ajayu vital de la Constitución.


En sus artículos 1 y 2 triunfa el carácter plurinacional del Estado cuando éstos garantizan la categoría de territorio indígena del TIPNIS concretamente para las naciones Mojeño-trinitario, Tsimane y Yuracaré y, además, garantiza su status de área protegida para el Estado Plurinacional.


En los artículos 3 y 6 la victoria es para la democracia participativa y el desafío para la democracia comunitaria, desde el momento que señala que el mecanismo para la toma de decisiones sobre el proyecto carretero del TIPNIS es la consulta previa libre e informada y que, además, se harán en el marco del respeto a las normas y procedimiento propios.


Y, finalmente, en los artículos 4 y 5 el triunfo es de los derechos colectivos de la Madre Tierra y de los pueblos indígena originario campesinos cuando señalan que, de ninguna manera, “se adoptarán normas o ejecutaran actividades, obras, proyectos o programas de desarrollo, extractivos, megaproyectos y de infraestructura u otros, que vulneren los derechos de los pueblos indígenas, del medio ambiente y los derechos de la Madre Tierra” y que, de forma concreta cualquier alternativa al proyecto carretero deberá “garantizar los derechos de los pueblos indígenas en su territorio y el equilibrio ecológico del TIPNIS.”


Como ve, aunque los oportunistas de turno continúen soñando con el fin de este gobierno como su victoria política, esperemos que la realidad nos dé cuenta de que la verdadera victoria es política y pertenece a los/as originarios/as del TIPNIS.


Sólo así el triunfo será del Estado Plurinacional y de la Constitución Política del Estado y es ahí donde ganamos todos/as.

martes, 4 de octubre de 2011

Breve manual para combatir el desencanto


Sobre lo que ocurrió el 25 de septiembre se está especulando mucho y protestando más. La oleada de renuncias de nivel ejecutivo que se desencadenaron tras la renuncia de la ex – Ministra de Defensa, Cecilia Chacón, fueron aplaudidas por la opinión pública y rápidamente instrumentalizadas por la derecha y la oposición desarticulada que, en la última semana, eufóricos/as se han dedicado a cosechar los restos de lo que los errores gubernamentales han ido resquebrajando dentro del proceso.


Desencantados y desencantadas ha habido siempre. Desde algunos/as radicales que se alejaron del gobierno del presidente Morales en su primera gestión, pasando por quiénes aflojaron ante el boicot que los cívicos y la chata oposición pusieron en marcha durante la Constituyente y que se tuvo que remontar en cuestión de semanas; hasta quiénes se desmarcaron tras el fracasado gasolinazo del pasado diciembre.


La marcha por la preservación del TIPNIS se constituye, seguramente, en el mayor gatillador de desencantados/as del gobierno, desde que éste –antes del gobierno del Presidente Evo- se inició. El hecho dispara desencantados/as no sólo por el indignante atropello a los derechos humanos que se presenció en el puente de Chaparina contra los/as marchistas indígenas sino, sobre todo, porque da cuenta de que –como varios/as presagiaron y aunque el gobierno lo quiera negar- el enemigo está en casa.


Por un lado, al menos 5 renuncias de nivel ejecutivo públicas y otras varias que no fueron públicas constituyen, con seguridad, uno de los bloques más simbólicos de la crítica que se le está haciendo a este gobierno sobre el rumbo de timón para el proceso por el que ha optado en los últimos meses y que, definitivamente comparto.


Es posible que, “TIPNIS” de por medio, estemos asistiendo al nacimiento de un nuevo bloque externo al gobierno que debiera apostar por la rearticulación ideológica y seguimiento a las decisiones gubernamentales y, sobre todo, a la agenda de desarrollo constitucional así como su implementación, en resguardo –claro- de la continuación del proceso constituyente.


Por otro lado, luego del 25 se han articulado corrientes internas varias que estarían apostando por dar la batalla desde dentro del aparataje estatal. Es posible que en este caso, estemos asistiendo a la ampliación de una línea crítica (ya existente) dentro del gobierno que, en caso de querer ser escuchada tendrá que asumir como tarea urgente hacer cada vez más ruido en Palacio de Gobierno.


Con seguridad la dispersión del desencanto se constituye en una meta para la cual el camino se hace cada vez más corto, rápido y, por tanto peligroso para la continuidad del proceso; pues no necesariamente lo garantiza.


No obstante, otras vías de rearticulación son posibles, se trata de aunar voluntades, (auto)reconocernos y rápido retomar las agendas pendientes de los años 2000, 2003, 2006 y, finalmente 2009. Esa es la tarea, esa la forma y -parafraseo en clave de género-generación- “!No así! Acordamos con el pueblo hacer las cosas de otra manera”.


Claro que las hay. Hay señales-pistas para retomar el camino, ganarle la batalla al desencanto, retomar lo que en justicia nos pertenece y –de taquito- hacerles saber a quiénes están optando por la vía del desastre, que los reconocemos.


Breve manual para combatir el desencanto






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Vacas Sagradas

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Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

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Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

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Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño