miércoles, 23 de noviembre de 2011

Conflictividad y Redes Sociales


Una investigación realizada en conjunto por el PAPEP Regional y la Fundación UNIR, asumió el reto de analizar la conflictividad a lo largo de 17 países del continente, durante el periodo de octubre de 2009 a septiembre de 2010, con base en su exposición mediática, dedicando un capítulo de este estudio al análisis de los conflictos en la red; buscando determinar la influencia de las nuevas redes de comunicación y TIC en los últimos conflictos registrados en la región.


De este capítulo se rescatan importantes insumos sobre las nuevas formas y prácticas de acción política en este nuevo espacio público, ubicado en el espacio virtual y concentrado en la generación de redes. La sociedad red, diría Manuel Castells. No obstante, en este capítulo no se nombra siquiera a Bolivia, hecho que da cuenta de que hasta terminado el estudio (2010), las redes sociales y quienes interactuamos en ellas no habíamos jugado, hasta entonces, ningún rol relevante en los conflictos nuestros de cada día.


Por ello, no es novedad, señalar que el conflicto por el TIPNIS ha sido el escenario en el que se ha consolidado una nueva forma de entender/asumir a las redes sociales en medio del contexto nacional. Como muestra de ello, la Fundación UNIR presentó un documento titulado “Análisis de la conflictividad del TIPNIS y potenciales de paz” en el que incluyó en un mapa de actores del conflicto a los “Cibernautas” como actores terciarios y con un nivel de poder medio; entre otros tantos.



A la vez, en la jerga de las comunidades virtuales bolivianas, se dice que existen las redes “antes y después del TIPNIS”, apuntando a cómo ha crecido la comunidad y cómo han cambiado las relaciones y dinámicas de funcionamiento por ello. Ahí, en comunidad, no falta quien incluso habla de la “generación TIPNIS” en alusión a la enorme cantidad de usuarios/as, políticos/as y sobre todo periodistas que han ingresado a las redes de Facebook y sobre todo Twitter, desde el 15 de agosto, fecha de inicio de la marcha indígena en defensa del TIPNIS. Y esas son, claro, las buenas noticias, pues las redes sociales, se sabe, son de naturaleza inclusiva y democratizante.



Pero también llegan las malas noticias. Y, da la casualidad que, las malas noticias de hoy no difieren en mucho de las malas noticias de ayer. Antes del TIPNIS una buena porción del espacio público ciudadano prejuzgaba a las redes sociales en base a su supuesta superficialidad y futilidad; ahora, luego del TIPNIS, el panorama no ha cambiado sino pareciera que se ha trasladado a otro escenario de prejuicios, esta vez con base en su supuesto impacto y relevancia.

Y es que en ambos escenarios prejuiciosos, existe un denominador común, que es el desconocimiento de las dinámicas y procesos relacionales propios de la comunidad red boliviana.



Hoy, con o sin cuentas abiertas en estas redes, los ignorantes sobre ellas señalan que su uso es irrelevante para generar cambios en la realidad; los otros, también ignorantes (estos también son nuevos deslumbrados), piensan que la realidad ya no es posible sin el concurso de las redes.



Y así como ayer florecieron Tipnólogos a lo largo del territorio nacional, hoy, resaca post-conflicto, florecen Redsólogos por doquier para quienes, sin sonrojarse, un #OcuppyWallStreet se equipara a una Plaza Murillo tomada por marchistas o, comparan una primavera árabe con una marcha por derechos indígenas y, para quienes, los “pingüinos” chilenos tienen parangón con los indígenas de tierras bajas de Bolivia.



Ah, los conflictos en red. Con sus causas, tan globales. Sus discursos, tan ligeros. Su política, tan etérea. Y sus infinitas preguntas, aún sin respuesta en nuestro país.

Tuiteando ando

Vacas Sagradas

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Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

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Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

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Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

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Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño