lunes, 28 de mayo de 2012

Autoregulación 2.0: Un desafío






Fue a mediados de este mes que concluye cuando el Presidente Morales nuevamente en ejercicio de su legítimo y efectivo rol de generador de agenda noticiosa movilizó a casi la totalidad del conglomerado mediático tras la búsqueda de algunas pistas que permitan dilucidar el ¿complejo? asunto de la regulación sobre las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación, concretamente el internet y sus redes sociales virtuales.

Aunque claro, es necesario aclarar que el Presidente no se refirió en ningún momento a la intención de regular ciertos espacios virtuales (específicamente Facebook) sino que, simplemente, puso en la mesa del debate (cuando no de la polémica) un asunto que es tan antiguo como la comunicación: el racismo y la discriminación devenidas mensaje y acción. También es necesario aclarar (y corroborar) que el Presidente no miente -ni siquiera exagera- cuando señala que las redes sociales son espacios en los que se destila diariamente racismo y discriminación entre bolivianos y bolivianas.

Pasa que el cuestionamiento presidencial irrumpe en una vieja y ya existente discusión: la regulación de los contenidos. Sí, ese escenario tan complejo de abordar y que, a la fecha, ya existe parcialmente como marco legal y normativo en el país. Y, por otro lado, el escenario ciudadano de la autorregulación. Son estos dos mecanismos regulatorios que deben coexistir y complementarse en cualquier dinámica informativa/comunicacional, más allá del soporte.

¿Por qué el tema del racismo y discriminación? No es pues casualidad que hace solamente cuatro días hayamos recordado uno de los episodios racistas más vergonzosos de nuestra historia contemporánea como país. Fruto de ello y de una política estatal que reivindica lo indígena-originario hemos sido partícipes, posteriormente, de la materialización de una de las más polémicas leyes que haya sido aprobada en el nuevo marco del Estado Plurinacional: la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación.

Y es que toda la discusión sobre las expresiones racistas en las redes sociales está permeada por lo que ocurre en nuestra sociedad cotidianamente. Toca recordar que las fuertes bases sobre las que se montó el Estado colonial (en proceso de desmontaje) son eminentemente racistas y discriminatorias.

Por ello, años después, no sorprende que una Bolivia que trata de insertarse en el mundo global acuda al uso de nuevas herramientas y formas de comunicación para actualizar la forma en la que se desenvuelven las dinámicas informativas y comunicativas pero, de ninguna manera, este traslado al mundo digital, implica per se un cambio en los contenidos de los mensajes que, como sociedad, emitimos/intercambiamos.

En otras palabras, más allá de que algunos representantes del gobierno piensen en mecanismos de regulación para las redes sociales; deberían pensar, alternativamente, en estrategias (o, mejor aún, políticas) de comunicación integrales, que contengan/promuevan lo digital como un componente transversal y democratizador. Mientras, los involucrados/as, los usuarios/as deberemos pensar -en comunidad- en la creación de mecanismos internos de autorregulación y, ciertamente, la socialización y aplicación de los ya existentes: ese es el camino/desafío.

Eso sí, en ambos casos el único y principal sur posible deberá ser una sociedad antirracista en sus más profundas estructuras. Pues mientras una sociedad tenga racismo contenido, este será propenso a destilarse en una plaza pública o en un muro de Facebook; con ciudadanos/as vitoreando o amigos/as dándole like. Y eso será lo único que lo diferenciará.

1 comentarios:

Vero Vero dijo...

Esta es una prueba exclusiva para el famoso y nunca bien ponderado Don Jazz.

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Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

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Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

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