martes, 12 de junio de 2012

Toca seguir



Han pasado ya diez años. Nosotras estábamos bien asentadas de universitarias y se acercaban las elecciones generales, éramos estudiantes clase-media de la Universidad Católica, medianamente conscientes de los cambios que un par de años antes habían empezado a configurar una nueva Bolivia pero con una conciencia social a prueba de fuego que había sido amasada en la adolescencia por la línea política común de nuestros padres, ambos víctimas de la dictadura, militantes de la izquierda que trataba de entender al país y constructores de la democracia a quienes este deber les había caído en las espaldas como única vía posible para la libertad política. Fue en ese panorama que, primero tú y después yo, nos enteramos que Don Antonio Peredo sería candidato a la Vicepresidencia, acompañando a Evo.


Conversamos sobre la dupla en un puente entre clase y clase, hay que decir que la comunicación no nos robaba tanto el espíritu como el futuro del país; hasta que un día llegaste tú con la certeza de quien defiende lo que es noble en sí mismo, cargando una bandera partidaria en tu morral, con la sonrisa dibujada en todo el rostro y la esperanza tatuada en todo el pecho “vengo de la proclamación de Evo y Don Antonio” nos soltaste. Habías cruzado, sin saberlo, todos los reparos partidarios de nuestra generación; no te olvides que somos los adolescentes de la crisis de representación política y aquello era muy mal visto, lo más “in” era ser apartidario y en esa universidad mejor si además eras apolítico; pero vos venías de otra escuela y yo tenia mi grupo de música en el que nos dedicábamos durante noches y noches a repasar la historia de Bolivia, yendo y viniendo por el Che.

Y así llegaste ese día con tu convicción intacta y tu bandera, sin sonrojarte. Don Antonio finalmente había sido generoso con sus convicciones y utopías con nuestra y varias generaciones en la tan conocida “Funche” donde varios de nosotros sintieron sus primeros latidos políticos. Latidos que luego, como el tuyo, fueron contaminando a más y más generaciones. A ti, por su amistad personal, te había soltado la importancia de nuestra participación en este proceso; él sabía que era con jóvenes; sin ellos no: me convenciste.

Convencidas participamos de nuestro primer cierre de campaña (era la primera vez que yo votaba). Llegaron las elecciones y nuestra fórmula no ganó. Pero tampoco sentimos que perdimos, finalmente lo que se venía venir las siguientes elecciones se sentía ya en el ambiente; habíamos escalado un peldaño más contra la democracia pactada y el modelo neoliberal de capitalización que tanto habíamos visto -ante nuestra adolescencia- empobrecer al país. Y luego vino 2003. Y después no fuimos muchos, sino fuimos todos/as como no podía ser de otra forma, pues ya no había que convencer a nadie de nada: los vientos del cambio soplaban a favor del país.

Pero a pesar de que aquella vez no ganamos, Don Antonio ingresó al entonces Parlamento durante esa y las siguientes gestiones, señalando, entre otros, el camino, por donde se debía transitar hacia una sociedad más justa y democrática. Tres semanas antes de partir, el 13 de mayo de 2012, publicó lo que sería su última columna pública en este periódico y en este suplemento; el grado de lucidez y de complejidad con el que aborda la problemática del proceso es envidiable.

Quizás esta no es la historia menos conocida ni la más importante sobre alguien de su talla; es pues sólo la sencilla historia de como, gracias a él, dos universitarias se suben a este coche. Finalmente, en estos tiempos en los que una –con creces- opta por seguir, se hace claro que “el proceso de cambio tiene posibilidades de salir de esta crisis y fortalecerse. Para ello, cada uno de nosotros debe ser responsable, sentir que tiene un papel que cumplir.”

Y no lo digo yo, con esas palabras nos dejó la brújula Don Antonio.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonito artículo y muy bien escrito. Tu lealtad con el señor Peredo me ha conmovido.

La Vero Vero dijo...

Muchas gracias :-)

Tuiteando ando

Vacas Sagradas

Vacas Sagradas

Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

Arcángel

Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

Histérica

Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño