lunes, 19 de marzo de 2012

En clave femenina





¿A usted también le da la impresión de que, en menor medida, el anterior año y, con una vorágine impresionante durante este, el proceso de cambio se está signando definitivamente en clave femenina? Por poner algunos ejemplos –mencionados constantemente- en el panorama grande podemos mencionar que durante estas dos gestiones hemos presenciado la constitución del primer gabinete paritario de la historia en Bolivia -63 años después de que las sufragistas iniciaran la lucha-.



También hemos asistido al histórico liderazgo femenino en la Asamblea Legislativa Plurinacional, al ser posesionadas un par mujeres como presidentas de las dos cámaras que la conforman. Hablemos también de los grandes logros alcanzados en la promulgación/construcción de la actual Constitución Política del Estado Plurinacional, así como del proceso de desarrollo legislativo que sigue su curso garantizando, casi en la totalidad de sus productos, el enfoque de género.


Cuando entre el 2005 se preparaba, apresuradamente por las circunstancias pero con lógica claridad, la estrategia discursiva con la cual se encararía el proceso electoral que debería viabilizar la democracia tras el gran fracaso del modelo, se vislumbraba un horizonte claro respecto a quién sería, de manera privilegiada, el sujeto histórico sobre el cual se asentaría el discurso de ascenso al poder para el partido en actual gobierno. Y es que no había mayor duda al respecto a quien habita(ba) en la piel del líder que pugnaría por el poder, el Presidente Evo. Así también es cierto que la circunstancia histórica demandó y materializó que la construcción del proyecto-país terminara por encarnarse en una de las constituciones políticas más incluyentes y garantistas del mundo que aglutinó no sólo al sujeto encarnado en la figura del líder, sino a todas las colectividades excluidas durante el periodo neoliberal; una de ellas fue la de las mujeres.


Y en el camino, empezaron a sobreponerse los espacios de lucha donde las mujeres de este proceso de cambio – en justa cosecha de lo sembrado por varias, por años, mucho antes – libraron sus propias batallas, sobre todo legislativas. Y empezaron a tomar curso las pugnas donde las mujeres fundaron su voz reclamándose parte de esta construcción colectiva. Y se cosecharon los frutos y en la cosecha se abrieron caminos -como la efectivización y justiciabilidad de derechos adquiridos- cada vez más complejos de transitar, pero caminos abiertos al fin.


Y cada día que pasa, con más frecuencia y con más intensidad, se alzan las señales en clave femenina, y también suceden los hechos, que abonan un camino signado por género ya sea por suma o por, lamentablemente, resta. Y entre ellos la gran coincidencia: todos ellos marcan el ritmo para continuar con/en el proyecto-país, cuando marcan el ánimo-latido social con el que se encara el mañana. Pero claro, también está la gran diferencia: las señales que, como la partida de una de las madres de la democracia, son fortuitas, y además los hechos que pueden-deben evitarse y que tienen alguien que los viabiliza a pulso y que, a la larga, los está encarnando en discurso.


Andrés Gómez escribió en su columna “El Candidato” (¿por qué no La Candidata?) que “el rival de Morales será producto del proceso de cambio” y se lo/a identificará porque será “será el más atacado” ¿o la(s) más atacada(s)?.


Como venga la mano, ahora está en las manos de una sola persona-líder retomar el cauce de estos hechos-señales o dejarlos a la vorágine política de la pugna por el poder, de cara al 2014, dentro o fuera del MAS.


Finalmente, ya lo decía Dalton, que en la política la mujer “puede comenzar a dejar/ de ser mujer en sí/ para convertirse en mujer para sí/ constituir a la mujer en mujer/ a partir de su humanidad”


Y quizás, eso es lo que necesitamos, el 2014.

martes, 13 de marzo de 2012

Memoria(s) del 2010

Esta nota la escribí a finales del 2010, concretamente fue publicada en el suplemento IDEAS de Página Siete el 26 de diciembre de ese año. Varios hechos suscitados ese años hicieron que la entonces reciente noticia del cáncer de Domitila Chungara nos jalara las orejas por haber -ojalá temporalmente- olvidado algunas cosas, algunas personas. Me parece importante recuperar estas letras hoy.




(Tomada de www.lostiempos.com)

Cuenta Domitila Chungara que a pesar de su pobreza cuando era pequeña agarraba –en complicidad con sus hermanas- un pañuelo, el cuál llenaba con azúcar (que escaseaba en su propia mesa) y lo dejaba en la calle a ver si algún pobre lo alzaba.



No nos sorprende, entonces, que hoy que un cáncer de pulmón la saca nuevamente a la palestra pública, cuando se le pregunta que necesita ella, solidaria, conteste que lo que necesita es “un nuevo hospital oncológico, porque ahora que yo tengo cama he visto desde aquí a mucha gente que no pudo conseguir un espacio a pesar de llegar del campo y de todo el país buscando atención para sus problemas”.


Cuenta, también, Domitila que es la tercera batalla que libra en la guerra contra el cáncer, pues éste ya se apoderó de su matriz y de un seno; no obstante ella sabe bien de batallas, una de las primeras la sorprendería en plena huelga minera, en junio de 1976, cuando dio a luz a un par de mellizos, sólo una sobrevivió.


Luego, en enero de 1978 se incorporaría al grupo de mujeres que llevaban adelante una huelga de hambre, junto a sus 14 hijos en el Arzobispado de la ciudad de La Paz. El dictador convocaría a elecciones el mismo 9 de julio de ese año, cediendo así a la presión –la última gota- ejercida por este círculo de warmis.


La historia no es más que un caleidoscopio de contradicciones, búsquedas (tanteos de vez en vez), tropezones o algunas afortunadas aleluyas por algún que otro lado, escrita en diversos idiomas, con distintos códigos, y variadas gramáticas. Los años también.


Y son, a veces, estas historias-testimonio, las que nos jalan las orejas para darnos cuenta de los años y de sus gramáticas; cómo fueron éstos escritos o, al menos, saber cómo es que no se los escribió.


Son varios y variados los esfuerzos empeñados por determinar qué nos dejó este año, quién fue el personaje del año, qué hecho lo marcó, qué recordaremos por un buen tiempo; en suma qué o quién resume este 2010.


Poco –es decir nada- se ha hablado acerca de qué no hicimos, qué faltó, qué fue aquello que no signará el 2010, que nunca recordaremos de este fin de la primera década del milenio.


El 2010 quedará, seguro, inscrito como el año en el que comenzamos a construir nuestro Estado Plurinacional, promulgamos nuestra actual Constitución Política del Estado, aprobamos la totalidad de las leyes orgánicas establecidas para su funcionamiento, nacieron algunas instituciones y otras, por ejemplo, cerraron sus puertas. En suma, comenzamos a ser aquello que soñamos ser.


Ello aunque algunos y algunas olvidaron quiénes fuimos. La Asamblea Legislativa, por ejemplo, fue firme candidata durante unas polémicas semanas al mérito horrocrático a la desmemoria, otorgando a las Fuerzas Armadas la medalla “Marcelo Quiroga Santa Cruz”; hasta que fue superada, ésta semana, por el compañero Presidente, cuando en un ejercicio de pragmatismo ahistórico afirmó que ya no existen documentos probatorios, archivos militares que pudieran existir o estar clasificados sobre la larga noche negra de nuestra historia democrática; constituyéndose en el vocero de la más grande mentira con la que empezamos la siguiente década. Ya pasó. Ya estuvo. Vuelta de página. C´est fini.


Nunca he sabido bien para qué sirven las navidades. Pero sé, con seguridad, para qué sirven los años nuevos: para reivindicarse, para mirarse.


¿Qué nos queda, entonces, por reivindicar? La radicalidad de la consigna: "Seamos serios. Sí hay documentos" compañero, Presidente.


¿Y al mirarnos? Recibir el 2011 abrazados de la memoria que, como a Domitila, debería invadirnos: “El pueblo siempre te recuerda. No es que te olvida, es sólo que no nos conoce a veces y eso no importa. El pueblo siempre está ahí y a mí nunca me ha faltado la solidaridad del pueblo donde sea. El pueblo siempre va a estar conmigo”.


Bien dejó inscrito Galeano, que “por insultar al ejército boliviano se la llevan presa. Un militar le escupe la cara, ella le escupe la cara y él le da una patada”, en “Memorias del Fuego”.


No hay duda, pues, sin memoria no hay fuego. Ni llama, ni hoguera, ni incendio, ni horizonte, ni futuro. Ni nada.

viernes, 9 de marzo de 2012

¿Dónde se extravió Juan del Granado?





Una de las grandes posibilidades que te otorga una tribuna abierta como este espacio quincenal es la de abordar cualquier conflicto o situación desde la óptica propia cargándole a ella las características propias (críticas, halagos, frustraciones e impotencias) del enfoque de una opinadora más. Desde esa posición es que una puede optar por enfocar cualquier tema desde uno de los múltiples roles que, ocasional y mínimamente, todas y todos desempeñamos en la sociedad. Puede una, como una externa, ubicarse más allá del bien y el mal; o puede, por el contrario, ubicarse en el lugar de un especialista y -con o sin papeles de por medio- escribir acerca de lo que una sabe y maneja en su área/cotidianidad; o finalmente, que será el caso en esta ocasión, decidir sumergirse, para hablar desde una franca posición ciudadana.


Sacando fuera el debate sobre la posibilidad de reelección del Presidente, está claro que el camino a las elecciones presidenciales de 2014 se vuelve, aceleradamente, en una ruta llena de fórmulas, presagios y recetas sobre cómo hacer frente al gobierno de Evo Morales. No es tan mala idea que la ciudadanía (digo ciudadanía, porque la oposición no alcanza siquiera a declararse extravíada - ¿desde cuándo se pierde lo perdido?-) vaya buscando su candidato/a alternativo/a, finalmente la popularidad de nuestro Presidente se erosiona por cada mes-conflicto que pasa.


Pero, sabrán -quienes buscan generar una alternativa- realmente ¿cuál es el público que deben cooptar? No se trata pues de ese 40% abiertamente opositor que no votó en el pasado y, claro, no votará por Evo Morales en un futuro. Se trata de ese porcentaje cercano a 30% que ha quitado su apoyo al Presidente, según una última encuesta que otorga un 32% de popularidad al Presidente Morales en el mes de febrero; ese 30% de ciudadanos/as que sí votaron por el Presidente en el pasado y que muy probablemente no lo vuelvan a hacer en el futuro.



La pregunta es ¿existirá actualmente un depositario de ese porcentaje de votación? Y, desde la posición de electora, debo decir con claridad que no existe siquiera un espejismo de opción para ese posible 30%. ¿Por qué? Pues simplemente porque pareciera que el discurso sobre el “proceso de cambio” se mantiene con una vigencia-esperanza intacta que ahora, honestamente, nadie más que nuestro gobierno (con sus tropezones) puede abrazar. Y porque, además, si bien es altamente probable que ese 30% no vuelva a votar por Evo; es absolutamente seguro que no votará por una opción devenida de la mal llamada oposición.


El hecho para el baúl de recuerdos, es que así sea mínimamente, creo que existió alguien que pudo cooptar siquiera tímidamente esa votación en sus filas. Se trata de alguien que denunció en su momento, la férrea estructura neoliberal que encubría a los suyos; alguien que fue parte de la construcción colectiva de este proceso, con su base en la Constitución cuando los medialuneros iban contra la patria; alguien que –políticamente- apostó por la voluntad popular de llevar adelante cambios estructurales-estatales; alguien que supo entender al Presidente cuando el mundo prejuzgaba su condición y discurso; alguien sereno y propositivo; que hasta se mostraba consecuente, en su medida de acompañante de este proceso.


Pero era, ya no es y no será más. Y aunque es algo casi obvio, habrá que preguntarse ¿dónde se extravió Juan del Granado? Lo cierto es que se fue por uno de esos caminos que no comparten el proyecto plurinacional; caminos que hoy ya no tienen retorno, en la ruta eleccionaria.

Tuiteando ando

Vacas Sagradas

Vacas Sagradas

Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

Arcángel

Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

Histérica

Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño