miércoles, 27 de junio de 2012

Aristas de una Sentencia Constitucional




Esta nota salió publicada en IDEAS de Página Siete, el pasado domingo. El tema de la sentencia constitucional pasó desapercibido producto de la coyuntura en torno al Motín Policial. Hoy, tras la llegada de los hermanos y hermanas del TIPNIS veo necesario recuperarla.
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Aristas. Por el tema que ocupa y el momento en el que se emite la Sentencia Constitucional 300 sobre la constitucionalidad de la Ley 180 y la Ley 222, esta presenta varias aristas en las que es importante escudriñar, así sea en una primera mirada panorámica.

La arista seguro más inmediata y mediática, es la jurídica, donde ya se ha señalado la “inocuidad jurídica” o la “interpelación de recursos interpretativos”. Eso, está claro, es cuestión de juristas. Y ahí, en su cancha, deberá encontrar debate.

La segunda arista, de la que también se habla, es la política pues aunque muchas veces se trató de descalificar la marcha por el TIPNIS o las posiciones del gobierno calificándolas, precisamente de políticas, es cierto que este fenómeno social no dejó de estar nunca en este escenario pues, como se sabe y ya se ha dicho, no se encuentra en juego solamente la protección del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure; sino que en el hecho de la construcción de la carretera y, ahora, de la aplicación del mecanismo de la Consulta Previa, lo que en realidad nos estamos jugando es la materialización (normativa y procedimental) de la democracia intercultural y del Estado Plurinacional. Y en el aspecto político huelga decir que la Sentencia Constitucional a la que nos referimos ha sido quizás el único hecho (además de la impresentable represión en Chaparina) que ha permitido reconfigurar el escenario en el cual se juegan los intereses de los pueblos indígenas del TIPNIS y sus aliados y del gobierno y los suyos. Lo reconfigura pues establece una clara posición constitucional que debilita el dispositivo discursivo sobre el cual se generó la mayor oposición a la puesta en vigencia de la Ley 222: el carácter previo de la consulta; con el siguiente argumento establecido en los fundamentos jurídicos del fallo:

"Sin embargo, se debe aclarar que, cuando se subsana la omisión inicial y, por ejemplo se lleva adelante la consulta, o se emite una ley disponiendo se efectúe la misma en cumplimiento de la Constitución y las normas internacionales sobre derechos humanos, dicha norma no puede ser considerada inconstitucional o contraria al bloque de constitucionalidad, pues si bien no es previa y, por lo mismo, existió -como se tiene dicho- una lesión a los derechos de los pueblos indígenas; empero, con esa norma se está dando efectividad a un derecho colectivo -aunque sea tardíamente“.

La tercera arista, más mediata, es precisamente la democrática que encontrará un lugar para ubicar a la mencionada Sentencia Constitucional en el marco de la construcción de la democracia intercultural, sobre todo cuando obliga al Estado a consensuar “el contenido y los procesos” que se desarrollarán en la Consulta Previa hasta una fecha determinada condicionando a este principio democrático (el consenso) la validez jurídica (constitucionalidad) de la Ley 222. La arista viene con conciencia de que la Ley 222 contemplaba este mecanismo pero que, no obstante, el fallo lo refuerza anteponiendo y reforzando el cumplimiento de este principio democrático a la vigencia/validez de un determinado objeto jurídico; ello es jurisprudencia/hecho que establece una nueva forma de diálogo entre la democracia y el Estado de Derecho.

Y, finalmente la arista histórica que ubica la Sentencia Constitucional 300 como piedra fundamental en la historia de la construcción de un nuevo Tribunal Constitucional Plurinacional cuyo principal reto consiste en plegarse, en discurso y acción, a la construcción de un nuevo paradigma de justicia en el marco de la plurinacionalidad del Estado.

Y sobre esta arista -la más importante- solamente el tiempo, a través de la fortaleza (o debilidad) del Estado Plurinacional constituido, nos traerá noticias.

martes, 12 de junio de 2012

Toca seguir



Han pasado ya diez años. Nosotras estábamos bien asentadas de universitarias y se acercaban las elecciones generales, éramos estudiantes clase-media de la Universidad Católica, medianamente conscientes de los cambios que un par de años antes habían empezado a configurar una nueva Bolivia pero con una conciencia social a prueba de fuego que había sido amasada en la adolescencia por la línea política común de nuestros padres, ambos víctimas de la dictadura, militantes de la izquierda que trataba de entender al país y constructores de la democracia a quienes este deber les había caído en las espaldas como única vía posible para la libertad política. Fue en ese panorama que, primero tú y después yo, nos enteramos que Don Antonio Peredo sería candidato a la Vicepresidencia, acompañando a Evo.


Conversamos sobre la dupla en un puente entre clase y clase, hay que decir que la comunicación no nos robaba tanto el espíritu como el futuro del país; hasta que un día llegaste tú con la certeza de quien defiende lo que es noble en sí mismo, cargando una bandera partidaria en tu morral, con la sonrisa dibujada en todo el rostro y la esperanza tatuada en todo el pecho “vengo de la proclamación de Evo y Don Antonio” nos soltaste. Habías cruzado, sin saberlo, todos los reparos partidarios de nuestra generación; no te olvides que somos los adolescentes de la crisis de representación política y aquello era muy mal visto, lo más “in” era ser apartidario y en esa universidad mejor si además eras apolítico; pero vos venías de otra escuela y yo tenia mi grupo de música en el que nos dedicábamos durante noches y noches a repasar la historia de Bolivia, yendo y viniendo por el Che.

Y así llegaste ese día con tu convicción intacta y tu bandera, sin sonrojarte. Don Antonio finalmente había sido generoso con sus convicciones y utopías con nuestra y varias generaciones en la tan conocida “Funche” donde varios de nosotros sintieron sus primeros latidos políticos. Latidos que luego, como el tuyo, fueron contaminando a más y más generaciones. A ti, por su amistad personal, te había soltado la importancia de nuestra participación en este proceso; él sabía que era con jóvenes; sin ellos no: me convenciste.

Convencidas participamos de nuestro primer cierre de campaña (era la primera vez que yo votaba). Llegaron las elecciones y nuestra fórmula no ganó. Pero tampoco sentimos que perdimos, finalmente lo que se venía venir las siguientes elecciones se sentía ya en el ambiente; habíamos escalado un peldaño más contra la democracia pactada y el modelo neoliberal de capitalización que tanto habíamos visto -ante nuestra adolescencia- empobrecer al país. Y luego vino 2003. Y después no fuimos muchos, sino fuimos todos/as como no podía ser de otra forma, pues ya no había que convencer a nadie de nada: los vientos del cambio soplaban a favor del país.

Pero a pesar de que aquella vez no ganamos, Don Antonio ingresó al entonces Parlamento durante esa y las siguientes gestiones, señalando, entre otros, el camino, por donde se debía transitar hacia una sociedad más justa y democrática. Tres semanas antes de partir, el 13 de mayo de 2012, publicó lo que sería su última columna pública en este periódico y en este suplemento; el grado de lucidez y de complejidad con el que aborda la problemática del proceso es envidiable.

Quizás esta no es la historia menos conocida ni la más importante sobre alguien de su talla; es pues sólo la sencilla historia de como, gracias a él, dos universitarias se suben a este coche. Finalmente, en estos tiempos en los que una –con creces- opta por seguir, se hace claro que “el proceso de cambio tiene posibilidades de salir de esta crisis y fortalecerse. Para ello, cada uno de nosotros debe ser responsable, sentir que tiene un papel que cumplir.”

Y no lo digo yo, con esas palabras nos dejó la brújula Don Antonio.


Tuiteando ando

Vacas Sagradas

Vacas Sagradas

Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

Arcángel

Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

Histérica

Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño