viernes, 30 de noviembre de 2012

Decir que sí

"Píntate un sí en la cara antes de salir a la calle para qué se te acerquen 
las personas que quieren vivir" (Facundo Cabral)

Hace unos meses, apenas se dio a conocer la fecha de realización del censo 2012, rápido los y las “representantes del no” iniciaron una campaña de deslegitimación de baja intensidad contra este mecanismo de medición nacional que se realiza cada diez años.

Primero, a través del debate acerca de la autoidentificación indígena y la no figuración de la opción “mestizo” en la boleta; ahí se perdió la oportunidad de trabajar de manera conjunta y propositiva en torno a los indicadores y las preguntas que entrarían en la boleta censal.

Aunque, huelga decirlo, tampoco se notó un esfuerzo obstinado del INE por debatir estos términos. Finalmente, los cuestionarios que respondimos los y las bolivianas el pasado 21 recogieron información suficiente pero quedará la sensación de que podrían haber recogido mayor información o por lo menos información con mayor riqueza.

Posteriormente llegó la polémica por la actualización cartográfica y la intención de invalidar el proceso censal a partir de la supuesta improvisación técnica con la que el Gobierno habría actuado en dicha fase. Nuevamente se perdió una valiosa oportunidad de mejorar este proceso tendiendo puentes con los municipios en los que ciertamente se halló resistencia.

Y, también toca decirlo, el Gobierno empezó este proceso con retardo, generando este pequeño espacio de incertidumbre en el que los/as “representantes del no” se han acostumbrado a librar sus pequeñas pero nocivas batallas.

El dibujo es, como siempre, del gran Abecor.

Inmediatamente llegó la polémica por el uso del lápiz y la ausencia de empadronadores/as en algunas ciudades. Apelando a nuestra frágil memoria de largo plazo, algunas voces desde la oposición (representantes políticos y opinólogos/as) pretendieron hacer creer a la opinión pública que esto implicaba un riesgo y eran hechos inéditos.

Lastimosamente, al igual que el INE, la mayoría de los medios de comunicación iniciaron con retardo un proceso educativo y comunicacional para reactivar la memoria colectiva del país en torno a nuestra cultura censal e informarnos sobre las características de este último, que enfrentamos el pasado miércoles.

A continuación se inició una ola de conflictos limítrofes de leve intensidad que generaron un ambiente de incertidumbre a horas de iniciarse el censo nacional 2012.

Esta vez intereses corporativos y regionales apelaron a su egoísmo colectivo y en un afán oportunista vieron el evento censal como un escenario propicio para amplificar sus demandas. Una vez apaciguado este escenario y dos días previos al censo, un otrora periodista, hoy radical opinólogo contra el Gobierno, señaló en su cuenta de Twitter que “la idea era que las protestas y bloqueos se disparen para que el Gobierno suspenda el censo. Algo falló”.

Así, bajo ese escenario asistimos los y las bolivianas al censo nacional 2012. Y aun así debo decirles, compatriotas, que creemos más allá de la política, que vencimos como país.

Vencimos a los errores de gestión del Gobierno que pudo iniciar antes y con mayor detalle la preparación del evento, a la casi generalizada improvisación de los medios por acompañarnos a recordar que hicimos esto antes y apostar a que podíamos hacerlo de nuevo y, sobre todo, vencimos a los/as representantes del no, militantes agoreros/as del fracaso, a quienes sólo me queda recomendarles en clave de Benedettiana, aprender a decir que sí:

“Oírte primero despacito decir que sí / decir sí quiero, comunicarlo luego al mundo/ con orgullo enajenado / y ver que un día, pobre diablo, ya para siempre pordiosero / poquito a poco, abres la mano y nunca más puedes cerrarla”.
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La nota fue publicada originalmente en el suplemento IDEAS de Página Siete, el pasado domingo 25 de noviembre, pueden ver el original en este link: http://bit.ly/TZqpqS

martes, 13 de noviembre de 2012

Ellos, nosotros, ustedes

Ciertamente ha sido una mitad de año agitada para los medios y el poder. En agosto, el juicio que se inició a tres medios de prensa desde el Ministerio de la Presidencia por una supuesta distorsión a las declaraciones del presidente Morales. En octubre, las acusaciones del Vicepresidente hacia Página Siete por una supuesta distorsión en una declaración que él emitió sobre una figura jurídica en un futuro Código Penal. En noviembre, el deplorable atentado criminal perpetrado contra el periodista Fernando Vidal y la locutora Karen Delgado de radio Popular de Yacuiba,  cuando estos fueron quemados en plena transmisión de uno de sus programas informativos.

Así, esta segunda mitad de año, de forma visible, el gobierno ha dedicado sendas acusaciones por parte de algunas de sus máximas autoridades hacia algunos medios de comunicación en general y algunos titulares o informaciones en particular. Pues no pasaron desapercibidos varios capítulos que relacionan el poder, la política y la información que adquieren un renovado protagonismo en la agenda política-coyuntural. Tampoco es secreto -lo sabemos- que a los y las periodistas y/o comunicadores nos encanta hablar de nosotros/as mismos/as; como pocos gremios se puede decir, de nosotros/as, que obramos mirándonos a nosotros mismos. Y ello, claro, no es garantía de absolutamente nada, pues pareciera que en su propia contradicción, mirarnos hacía dentro no nos sirve para alimentar la tan saludable y necesaria autocrítica.

 
La ilustración, como siempre, es del gran Abecor.

Que la relación entre democracia y medios de comunicación es histórica y sistémica, no es una novedad; esta se ha vivido bajo diversas formas, con distintas prácticas y diferentes dinámicas de acuerdo a los diferentes momentos políticos que han tenido lugar en el país, el continente y el mundo. Sin embargo, más allá de que esta relación se haya, en medio de esta dinámica, descubierto, intensificado (en clave de confrontación) o bien visibilizado mediáticamente; es necesario que se retomen preguntas esenciales que hacen tanto al trabajo político como al trabajo mediático.

Se supondría, idealmente, que el sistema político-democrático así como el sistema mediático cumplen una función de representación; es decir tienen ambos como una de sus misiones dar cuenta de la realidad, tanto en los espacios políticos como en los medios de comunicación. Es cuando menos curioso aunque no novedoso -precisamente por ello- que en esta pugna que se ha generado entre algunos medios de comunicación y el gobierno haya estado ausente un tercer actor (que también hace sistemática e históricamente a la democracia) y nos estamos refiriendo a la ciudadanía, cuyo rol se ha limitado al de espectadores/as que, conflicto de por medio, conviven en un sistema que, cuando menos, se queda con la sensación de ver tambalear su libertad de expresión y  su derecho a la comunicación y a la información, ambos por acción y omisión de los medios de comunicación y, sobre todo, del Estado.

Galeano retrata en una de sus ventanas en el libro de los abrazos lo siguiente: “Me lo contó Rosa María Mateo, una de las figuras más populares de la televisión española. Una mujer le había escrito una carta, desde algún pueblito perdido, pidiéndole que por favor le dijera la verdad:  -Cuando yo la miro ¿usted me mira?. Rosa María me lo contó, y me dijo que no sabía qué contestar". Dicha interpelación tendrá alguna respuesta, por nuestra parte, cuando desde ambos flancos dejemos de pensar en clave de “ellos, nosotros, ustedes” y pensemos en un único cuerpo político-mediático histórico, sistémico y democráticamente intercultural, donde quepamos todos: también los y las ciudadanas.
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La nota fue publicada originalmente en el suplemento IDEAS del periódico Página Siete, el pasado 11 de noviembre de 2012, se puede ver el enlace original en este link: http://bit.ly/W6fxJR

Regulación en redes sociales ¿es posible?

Si bien en 2011 los medios de comunicación tradicionales voltearon la mirada hacia las redes sociales debido a un intercambio de ideas, vía Twitter, que surgió entre Sacha Llorenti, entonces ministro de Gobierno, y Carlos de Mesa, fue el lunes 4 de mayo de este año, la primera vez en que el presidente Evo Morales incluyó en su discurso y, con ello en la agenda informativa, a las redes sociales y sus dinámicas. En aquel entonces, la máxima autoridad del Estado Plurinacional cuestionaba frente a los medios de comunicación: “¿Qué dicen en los últimos días en el llamado Facebook? A mí no me molesta, (pero) dicen que hay que matar a este indio antes de que tenga muchas crías.” Entonces, los medios optaron por hacerse, por primera vez y de forma masiva y uniforme, la misma pregunta: ¿es posible regular las redes sociales?

Fue el 21 de octubre la segunda vez en que una autoridad de alto rango del Estado (el vicepresidente Álvaro García Linera) apeló a este espacio, cuando dijo: “El presidente Evo es objeto de insulto, maltrato y humillación; aquí tengo guardadito en el celular cómo en las redes sociales, en el Facebook, en el internet, lo insultan al Presidente”. Dicha declaración provocó que, por segunda vez, el conglomerado mediático tradicional dirigiera su mirada hacia lo que ocurre cotidianamente en las comunidades virtuales de bolivianos y bolivianas, formadas en y a través de las redes sociales; nuevamente persiguiendo la incógnita de si es posible esta regulación.



La terminología de regulación está relacionada con la creación de un marco normativo específico para su aplicación en un determinado territorio y tiempo. En las últimas semanas, algunos asambleístas han salido a mencionar que existen iniciativas para regular los contenidos dentro de las dinámicas comunicativas de las redes sociales; sin embargo, el mismo Vicepresidente ha indicado que es “imposible” hacerlo.

Marcelo Durán, consultor en comunicación y tecnología, señala que desde la perspectiva legal existen algunas experiencias, en la región, de regulación y/o monitoreo a redes sociales (la mayoría de ellas truncadas en su debate por la polémica desatada). Así, nombra las experiencias de Chile (contratación de empresa de monitoreo), de México (Ley Duarte) y de Argentina (Observatorio de Redes Sociales), entre otras.

En Bolivia, lo que sí ha sido confirmado por Roberto Rojas, jefe de la bancada de diputados del Movimiento Al Socialismo (MAS), es el trabajo conjunto que ha iniciado dicha bancada con la empresa telefónica Entel para la obtención de asesoramiento en la materia y la elaboración de un proyecto de socialización y concienciación sobre “el uso adecuado de las redes sociales”. Pues, explica el legislador, “el control es casi imposible porque los servidores son empresas de Estados Unidos; lo que tendríamos que hacer es un convenio binacional a través de la Cancillería y eso podría ser difícil”.

Y es que una manera posible de controlar la emisión de contenidos en una determinada red social es restringiendo el acceso a ella. En ese sentido, Durán expresa que “cada gobierno tiene un centro de control de telecomunicaciones que regula el tráfico nacional e internacional de internet, por lo tanto (para restringir el ingreso), técnicamente, se solicita a dicha entidad que no permita el acceso a un sitio específico”. Otra opción surge desde dentro de cada red social que “entrega mecanismos para denunciar las malas prácticas dentro de las mismas y poder permitir que cada usuario pueda regular su espacio personal”. Esta forma de autocontrol permite que dichas redes sociales puedan coexistir sanamente, tanto en el mundo análogo como en el digital.

No obstante, en el país existe ya normativa vigente, tanto para el uso de tecnologías en comunicación para la educación y para la promoción contra la discriminación (artículo 72 de la Ley 164 de Telecomunicaciones y Tecnologías de Información y Comunicación, y artículo 6 de la Ley 45 contra el Racismo y toda forma de Discriminación) como para sancionar la difusión de mensajes discriminatorios y/o difamatorios (artículo 16 de la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación y Título IX del Código Penal). Ello, a pesar de que ninguna de estas leyes desarrolló puntualmente en su reglamentación cómo sería su aplicación para el caso de las redes sociales.

La democracia y la política en las redes sociales.

Las tecnologías de información y comunicación (TIC), de forma general, y las redes sociales, de forma particular, están generando múltiples cambios en casi todas las esferas de la vida cotidiana y dentro de las mismas sociedades. Lógicamente, tanto la política como la democracia no están exentas de dichas transformaciones, y el caso boliviano se ve además matizado por la escasa conectividad con la que contamos en Bolivia.

Según Eliana Quiroz, experta en redes sociales, uno de los principales cambios en la democracia es “que (ahora y debido a las redes sociales) sucede en varios lugares y ha multiplicado sus actores. Hay nuevos actores que usualmente son jóvenes y hay nuevos temas. Por lo tanto, la exigencia hacia los actores clásicos políticos es mayor porque tienen que entender los nuevos espacios, temas y actores, pero además deben tener mayor tolerancia”.
Respecto de la participación de los actores políticos en estos nuevos espacios, dice que “aunque las organizaciones sociales del Pacto de Unidad están presentes en la web y en las redes sociales, los partidos políticos en general o no están presentes o tienen un perfil muy bajo”. No obstante, también en las últimas semanas la agenda informativa ha estado copada de representantes gubernamentales que han salido, por vez primera, a declarar sobre el tema, acción que generó críticas en las mismas redes acerca de su desconocimiento de ellas, precisamente porque es en éstas en las que se extraña su presencia.



Sobre esto, Quiroz afirma que “hay una sobrerrepresentación de oposición porque no es como vemos en la vida offline; hay más presencia de gente de oposición y gente que está más separada del Gobierno y hay menos gente del Gobierno”. Esto debiera, idealmente, complementarse con una política o estrategia comunicacional destinada a garantizar la presencia de entidades gubernamentales en la web —hecho que ciertamente ha tenido un crecimiento en el último año— con el objetivo de garantizar el derecho a la información pública. O, el ingreso de más actores del Gobierno podría finalmente coadyuvar al equilibrio del flujo informativo que encuentra lugar en estos espacios virtuales.

Como asignaturas pendientes a futuro, tanto para el Gobierno como para la oposición, Durán señala que “no sólo este Gobierno, sino cualquier otra forma vinculada al poder, debe considerar el ‘diálogo’ antes que la ‘censura’. En ese sentido, deben establecer mecanismos de conversación con la ciudadanía a través de estas herramientas y convertirse en un Gobierno 2.0”. Por su parte, Quiroz asegura que “los partidos sí tienen ahí (en lo que se refiere a web) un tema pendiente”. Los medios de comunicación ante las redes sociales.

Ante la cantidad de cambios que generan las TIC y las redes sociales en diversos ámbitos, algunos actores tienen mayor cantidad de desafíos que asumir. Es el caso de los medios de comunicación, que deben afrontar el reto del periodismo digital. Sobre el tema, Wilfredo Jordán, periodista digital, indica que “el periodismo digital en Bolivia es aún incipiente” y que, entre sus avances se puede decir que ya “hay producción de contenidos multimedia y actualización de noticias”, pero que solamente se ha llegado hasta ahí.

Y si bien también es cierto que, sobre todo este último año, casi la totalidad de los medios ha entendido que estos nuevos escenarios, criterios y lenguajes periodísticos, entre otros, están definitivamente cambiando el paradigma comunicacional global, y han optado por generar propuestas digitales logrando establecer alguna presencia en web, a la hora de que las comunidades virtuales evalúen dicha labor el resultado no suele ser favorable.
Es así que —afirma el especialista— de cara al futuro “el reto es afrontar este escenario sin olvidar los valores tradicionales del periodismo.” Y determina cierta responsabilidad sobre los propietarios de los medios de comunicación a quienes —dice— “(les) falta entender a internet como un medio mismo e invertir en una propuesta digital seria basada en las tendencias que marcan el periodismo hoy”.

¿Web de medios de comunicación hackeados?

En las últimas semanas, las web de las radios Pío XII y Erbol, y los periódicos Cambio y Página Siete, entre otros, han sufrido ataques en sus estructuras visibles, que han optado por denominar “hackeo”. Según el activista y experto en comunidades virtuales Esteban Lima, “los ataques a páginas web pueden tener varios niveles; el más común se conoce como deface (quitar la cara), con el que el atacante logra cambiar la página principal y reemplazarla por un mensaje o diseño propio. En este ataque no se llega a robar información, pero el atacante puede dejar algo dentro del sitio que le permita acceder una segunda vez, que es lo que parece haber ocurrido (al menos) con Erbol”.

Si bien estos medios no han señalado puntualmente quiénes podrían ser los o las autoras de dichos ataques, sí han concordado que se trata de una nueva forma de atacar la libertad de expresión en estos espacios. No obstante, al respecto, Lima considera que “cualquier sitio es susceptible de ser atacado; no hay motivaciones definidas, puede ser ego (…) o tener tiempo libre. Respecto a los medios de comunicación seguro reciben ataques frecuentes por el nivel de tráfico que tienen”.

Es importante también recordar que durante el último año otras web, como la de la estatal Autoridad de Telecomunicaciones y Transportes, han sido hackeadas. En esa ocasión, el grupo Anonymous Bolivia se adjudicó dicho ataque como una forma de protesta, pues, según Lima, “se dan en respuesta a la nueva codificación para la señal de las antenas satelitales.” En ello, la diferencia de los ataques a medios, en los que “parecen más con el afán de molestar o crear malestar, está en el impacto”, pues los medios de comunicación suelen tener mayor tráfico de visitas.

Para  evitar estos ataques, el experto sugiere “hacer revisiones continuas, definir políticas claras de uso, poner alarmas para tratar de tener alertas tempranas y, sobre todo, concienciar a los usuarios de las medidas de seguridad”.

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Publicado originalmente en el suplemento Animal Político de La Razón, el pasado 04 de noviembre de 2012. Pueden ver la nota original en el siguiente link: http://ow.ly/f2NSm

Septiembre 25



Al caer la noche del 25 de septiembre de 2011, la red PAT mostraba las primeras imágenes de lo que sería, sin duda, la más brutal represión a un sector (nada menos que indígena) movilizado en la localidad de Chaparina.

La población que, siendo domingo por la noche, estaba mayoritariamente en casa compartiendo con la familia, quedaría impávida al presenciar los actos de brutalidad que -con cinta masking- se adhirieron a nuestra memoria colectivo-histórica ese domingo.

El conflicto por la carretera por el TIPNIS cargaba ya demasiadas contradicciones e incoherencias encima, pero de ninguna manera había alcanzado los niveles de irracionalidad y fuerza bruta que alcanzó esa tarde.

Antes de que el lunes cayera y después de cenar indignación, atiné a hacer dos llamadas, la primera a mi faro-guía y la segunda a un hermano de trinchera; ambos coincidían en que el fondo había sido tocado y que el daño hecho al proceso de cambio era irreversible.

Insomnio de por medio, al terminar esa misma noche del 25 ya sabíamos, sin coordinarlo, qué se debía hacer. No pensábamos hacer daño al Gobierno ni bulla mediática, la idea era dar una fuerte señal hacia adentro sin renunciar al proceso de cambio, sino por el contrario buscando ser consecuentes con él.

Y la dimos el 26 de septiembre, cuando decidimos dar un paso al costado. Durante un año entendimos que, lastimosamente, sólo eso fue lo que logramos: dar una señal, en ese momento.

Esta maravillosa y entrañable ilustración la hizo Abecor.

Ángel González, ese entrañable poeta español de la generación del 40, señala en sus Glosas a Heráclito que “Nada es lo mismo, nada permanece./ Menos la historia y la morcilla de mi tierra: se hacen las dos con sangre, se repiten”.

Y es que aquella triste costumbre de recordar anualmente nuestras fechas tristes con el sempiterno saldo negativo sobre la impunidad, y en batalla constante, desde la sociedad, por el no olvido de ciertos hechos históricos se nos ha vuelto una triste costumbre colectiva en el país, cuando no en Latinoamérica, cuando no en el mundo.

Al caer la noche del 25 de septiembre de 2012, la mayoría de los medios de comunicación del país mostraba las imágenes de la entrega de casas del Programa de Vivienda Social del Gobierno por parte de la Presidenta en ejercicio, Gabriela Montaño, en el Plan 3.000; lugar que -como señaló un periodista en Twitter- “hace sólo cuatro años era una de sus trincheras de resistencia”.

Sueño(s) de por medio, al terminar esa misma noche del 25 varios de nosotros ya vislumbrábamos caminos hacia adelante: opciones.

Antes de que el miércoles cayera y después de cenar esperanza atiné a chatear con una compañera y un compañero de trinchera con quienes comentamos el saludable y gran aporte simbólico que significaba el interinato de Montaño en la Presidencia del Estado Plurinacional, el aire que ello le daba a un ambiente sociopolítico mayoritariamente decepcionado en sus estructuras más profundas, a una sociedad desengañada.

Ciertamente se trata de dos contextos y momentos distintos. Dos coyunturas que no se relacionan ni afectan siquiera indirectamente. Pero ocurren en un mismo día, en un mismo espacio llamado Bolivia.

Y es que si bien la acumulación histórica es parte del deber de la memoria, la oportunidad a lo soñado y no renunciado también lo es. No por casualidad, señalaba el mismo González que “No es bueno repetir lo que está dicho./ Nada es lo mismo. / Habrá palabras nuevas para la nueva historia / y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde”.

Quizás las nuevas palabras se encuentran en la noche más triste del proceso de cambio, leída desde una de sus semanas más esperanzadoras. Quizás, quién sabe.

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Esta nota fue publicada originalmente en el suplemento IDEAS del periódico Página Siete, el pasado domingo 30 de septiembre de 2012. En este link pueden acceder a la publicación original: http://bit.ly/SewDIN

Tuiteando ando

Vacas Sagradas

Vacas Sagradas

Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

Arcángel

Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

Histérica

Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño