jueves, 15 de octubre de 2009

Cultura Democrática








Y lo hicimos. Ni siquiera los agoreros, malaleches de algunos pollitólogos y otros calumnistas pudieron ser indiferentes a ese río (como diría el cronopio mayor), a ese río de gente.

4.9 millones de bolivianos que creen en la democracia electoral. No es poca cosa. Adscrita, como estaba, en el grupo de escépticas y escépticos (pero nunca poca-fe) creo que quedan algunos apuntes-lecciones para el futuro; apuntes que no son más que certezas que hoy recordamos, pero que al parecer, en tiempos de guerra política, olvidamos.

1. Cuando los medios ponen el hombro

Si bien es cierto que fueron múltiples y variados los actores que fuimos parte de esta masiva experiencia biométrica es bueno, es lindo recordar que cuando todos tiran, todos tiramos para el mismo lado el carro avanza. Cuando los medios, pues, utilizan sus poderosos recursos para ponerse el hombro con la democracia, con la ciudadanía; todo es posible. Los medios nos han fallado, nos están fallando; pero esta vez dieron tregua, dieron aire; propusieron un respiro; dejaron a las instituciones hacer su trabajo y a los ciudadanos ejercer sus derechos; observaron, esperaron; en suma, coadyuvaron.

2. Cuando las instituciones funcionan

Según datos de LAPOP (Proyecto de Opinión Pública en América Latina), Bolivia es actualmente uno de los países Latinoamericanos con menores niveles de confianza en sus instituciones políticas y aunque la Corte Nacional Electoral ha estado siempre con niveles respetables respecto a la media; no ha sido, en general, un tiempo de rosas para la institucionalidad en el país. Pese a ello, años de construcción institucional han permitido que exista una estructura sólida que permita encarar un desafío de esta magnitud; estructura que, por supuesto –habría que recordárselos a algunos- no dependen de una o varias personas; sino del esfuerzo conjunto de una institución y, sobretodo de patrimonios sólidos y propios de los procesos de democratización que, por supuesto, nos pertenecen a todos.

3. Cuando aprendemos sobre comportamiento electoral

Cuando la CNE se planteó como meta los 3.5 millones de ciudadanos inscritos para el padrón biométrico, existía ya un sesgo de hecho que advertimos en su momento. El padrón con el que se votó la aprobación de la Constitución Política del Estado estaba conformado, pues, por 3.8 millones de bolivianos; era de esperar que en alrededor de 6 meses ésta cifra tienda a subir y no, por el contrario, a disminuir. Cuando el presidente Evo conminó a la CNE a inscribir a 5 millones de bolivianos dentro del país volvieron a saltar las voces agoreras señalando que el fraude estaba en puertas; bastó un poco de aire-tiempo para que esto se comprobara por sí solo. En aquél entonces bastaba un análisis sereno del peculiar comportamiento electoral de este país en estos 27 años de democracia continua.

4. Cuando quedan las tareas pendientes

Y hay que decirlo, quizás el tema más sensible fue el empadronamiento de compatriotas. Logísticamente era un reto de mayores dimensiones que el que encarábamos dentro de las fronteras; el empadronamiento, pues, empezó más tarde, y cerraron en el tiempo señalado, sin ampliaciones. En el entendido de que el calendario electoral es apretado no queda más opción; sin embargo bastó, otra vez, aire-tiempo, para que comprobemos que el comportamiento electoral de los migrantes es distinto, casi siempre bajo, por distintos motivos, aunque claro, los bolivianos no dejamos de dar sorpresas. Queda, sin embargo, la tarea pendiente. Cumplimos, pero quizás no como debíamos. Hay harto camino por recorrer en el reconocimiento pleno de derechos políticos de nuestros compatriotas.

Hoy, cerradas ya las inscripciones, consolidada ya la historia electoral, cerca de la mitad de la población de este país nos ha dado una lección, me ha dado una lección. Y claro, como no. Si este es el mejor país del mundo.



domingo, 4 de octubre de 2009

Canción para Mercedes



Se van los mejores. Se queda su voz, su canto. Y nada más. Porque, de a poquito, nos vamos quedando cada vez más solos. Solos, solitos. Huérfanos. "Un beso mi negra, un beso a tu pueblo, un beso a Argentina".






CANCION PARA MERCEDES

Letra y Música Alí Primera.


Voy a lanzar al aire
una canción para que vaya
cabalgando en el polen
tropical de nuestra selva

Remontará los Andes
hasta llegar a la Pampa
para besar la frente
de una mujer legendaria

Una canción que el viento
me maduró en el alma
con retazos de noche
con pedazos del alba

Una canción humilde
que a fuerza de esperanza
fue recogiendo plumas
hasta completar sus alas

Voy a lanzarla en nombre
de la Patria americana
que en floración enorme
se le pone lindo el vientre

Voy a ponerle cuerdas
de combate a mi guitarra
y cantar amoroso
una canción para Mercedes

Ella es la negra buena
y la madre cantora
y la voz transhumante
de la Argentina que llora

Madres en romería
en la Plaza de Mayo
llevan al hijo ausente
en el rostro dibujado

Voy a cantarla en nombre
del alegre guitarrero
lanzar la boleadora
del gaucho que canta y sueña

Para evocar la furia
ancestral de Martin Fierro
le cantaré a Mercedes
porque adentro, ella la lleva

Voy a pedir permiso
al dolor de mi garganta
y pedirle a Pepe
que me afine la guitarra

Beberme el "vino triste"
de Armando y su vendimia
cantar para Argentina
cantar para Mercedes

Cantarle a su ternura
y también a su rabia
cantarle a la hermosura
con que su voz se desgrana

Un beso mi negra
un beso a tu pueblo
un beso a Argentina


martes, 29 de septiembre de 2009

Candidatas



Militancia. Y eso de que la militancia es sinónimo de partidismo, dejémoslo para los limitados. Nosotros; mejor dicho, nosotras que desde siempre militamos en nosotras mismas, no podemos menos que sonreír cómplicemente al escuchar ciertos nombres: Gabriela, Rebeca, AnaMar, Rinha, Marcela, Betty, Marianela. Tanta warmi calando hondo en el inventario del olvidado/postergado orgullo de género/generación.



No es poca cosa. Más allá de los calores/humores político-partidarios del momento podemos, trascendentalmente, preguntarnos, ¿qué tipo de comunidad política es capaz de asegurar el principio de la diferencia como vector constitutivo de universalidad? Y la respuesta se escribe en plural y en femenino, seguro; al menos en esta inflexión histórica. Sí, esa fecha, ese 7 de septiembre (que para algunos no pasa de la anécdota) en la que se presentaron las listas de candidatos y candidatas a la Asamblea Plurinacional por la que votaremos en diciembre. Esa inflexión.



Con seguridad, de las nombradas, la candidatura que más ha interpelado las más profundas (escondidas-denegadas, en algunos casos) pasiones políticas es la de la ex – Defensora del Pueblo. Hablar de las virtudes de Ana María Romero de Campero, hacer presente su trayectoria, dar cuenta de su entrega vital a este país, militando –siempre—en él es, realmente, una pérdida de tiempo. Digo, si es que es necesario convencer a algunos sobre la labor de esta extraordinaria mujer, estamos realmente pateando el aire; aire que, a la par, se llevó la careta de algunos.



La buena noticia, en todo caso, respecto a todo este asunto, es la posición en torno al “otro”. Más precisamente en torno a la “otra”. Digámoslo de una vez: en torno a las “otras”. Queda claro, pues (testimoniado para el futuro), que bien podemos confrontar, discutir, disentir o atacar a las “otras”; sin embargo no podemos –de ninguna manera—prescindir de ellas. Esas “otras”, pues, son un valor que debemos ver como un fin en sí mismo. Una celebración.



Me debía estas letras desde hace casi un mes. Hoy las suelto con fanfarrias. Debo admitir también que si, en algún momento, dubité respecto a mi voto ciudadano, la presentación de candidatos (candidatas en este caso) ante el Órgano Electoral selló mi intención, de cara a diciembre.



Cumpliré, pues, fielmente, con mi militancia de vida en diciembre: voy a votar por ellas.


Candidatas




Militancia. Y eso de que la militancia es sinónimo de partidismo, dejémoslo para los limitaditos. Nosotros; mejor dicho, nosotras que desde siempre militamos en nosotras mismas, no podemos menos que sonreír cómplicemente al escuchar ciertos nombres: Gabriela, Rebeca, AnaMar, Rinha, Marcela, Betty, Marianela. Tanta warmi calando hondo en el inventario del olvidado/postergado orgullo de género/generación.




No es poca cosa. Más allá de los calores/humores político-partidarios del momento podemos, trascendentalmente, preguntarnos, ¿qué tipo de comunidad política es capaz de asegurar el principio de la diferencia como vector constitutivo de universalidad? Y la respuesta se escribe en plural y en femenino, seguro; al menos en esta inflexión histórica. Sí, esa fecha, ese 7 de septiembre (que para algunos no pasa de la anécdota) en la que se presentaron las listas de candidatos y candidatas a la Asamblea Plurinacional por la que votaremos en diciembre. Esa inflexión.



Con seguridad, de las nombradas, la candidatura que más ha interpelado las más profundas (escondidas-denegadas, en algunos casos) pasiones políticas es la de la ex – Defensora del Pueblo. Hablar de las virtudes de Ana María Romero de Campero, hacer presente su trayectoria, dar cuenta de su entrega vital a este país, militando –siempre—en este país es, realmente, una pérdida de tiempo. Digo, si es que es necesario convencer a algunos sobre la labor de esta extraordinaria mujer, estamos realmente pateando el aire; aire que, a la par, se llevó la careta de algunos.



La buena noticia, en todo caso, respecto a todo este asunto, es la posición en torno al “otro”. Más precisamente en torno a la “otra”. Digámoslo de una vez: en torno a las “otras”. Queda claro, pues (testimoniado para el futuro), que bien podemos confrontar, discutir, disentir o atacar a las “otras”; sin embargo no podemos –de ninguna manera—prescindir de ellas. Esas “otras”, pues, son un valor que debemos ver como un fin en sí mismo. Una celebración.



Me debía estas letras desde hace casi un mes. Hoy las suelto con fanfarrias. Debo admitir también que si, en algún momento, dubité respecto a mi voto ciudadano, la presentación de candidatos (candidatas en este caso) ante el Órgano Electoral selló mi intención, de cara a diciembre.



Cumpliré, pues, fielmente, con mi militancia de vida en diciembre: voy a votar por ellas.

Una aclaración necesaria - Aviso Institucional

Estimad@s habitantes de Kamchatka y de Concienciobediencia:

Cómo les anuncié hace más de un mes estaba realizando cambios ¿radicales? en lo que a mis dos hogares-blogs respecta. Voilà, acà estamos. Con ganas de volver, de renacer. Se trata pues de que "Aún tengo fuerzas" (Yesh Bi Od Koach).

El trato es básicamente el siguiente. No volveré a publicar más en lo que ustedes conocieron como Concienciobediencia y Kamchatka desde hace 3 y 2 años, respectivamente. Esas lindas épocas son, ahora, un latir de recuerdos de una época que personalmente veo a la lejanía y con agradecimiento.

Pero se trata --siempre-- de esta testaruda necesidad de escribir, menos que antes, claro, pero con más entrega, seguro. Por ello, este mi nuevo blog (que mantiene la dirección de uno de los antiguos, por razones de logística) reunirá escritos de opinión coyuntural, reflexiones en torno a la comunicación política, hará las veces de observatorio mediático, trinchera de ideas, baúl de recuerdos, cofrecito de sueños, por último.

Todo retorna a su origen y este es el caso. Este origen renovado, renovado, como hace 3 años que empecé a escribir un blog.

Aclarado todo, los invito, ahora sí, a acompañarme en esta nueva casa, como lo hicieron en las anteriores.

Bienvenid@s

Pd. Para los nostalgiosos de oficio, en la parte superior de este blog pueden encontrar unos links que los llevarán directo a los otros dos blogs, que quedan ahí, en el cyber-espacio, cual testimonio.

Vacas Sagradas

Vacas Sagradas

Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

Arcángel

Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

Histérica

Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño