lunes, 28 de mayo de 2012
Autoregulación 2.0: Un desafío
jueves, 17 de mayo de 2012
Déjà vu 2.0.
miércoles, 2 de mayo de 2012
En defensa de la conflictividad social
lunes, 16 de abril de 2012
El latido de la democracia, sin franquicias
La anterior fue una de esas semanas en que, desde cualquier flanco posible, le llegan a una las noticias-señales necesarias para sentir las macropulsiones políticas del planeta que se juntan con algunas lecturas. Salió un diagnóstico de este tipo, nada nuevo, pero que necesitaba plasmar.
La democracia con/sin adjetivos. Sin duda es uno de esos conceptos mejor relacionados, que va bien acompañada de conceptos clásicos, modernos y postmodernos. Con las viejas discusiones que la circundan, las antiguas preguntas, las nuevas prácticas, los nuevos/renovados retos. Bajo una sencilla y radical premisa-consenso; es con ella, sin ella no es.
Hoy, globalmente – se sabe- que allá donde la derecha gobierne preservará el tan demodé concepto (que no práctica) del capitalismo, constituyéndolo incluso en un bien superior a la democracia, de superioridad tal que prescindirá de su uso en cuanto otro modelo político pueda cobijarlo mejor (de lo contrario, ¿cómo se explica China?) y, por el contrario -se sabe- que allá donde las izquierdas se renueven/reinventen deberán flamear la bandera de la democracia como bien superior y fin último, supeditando el mercado a la existencia del hombre de/en el Estado (no suponemos una democracia sin Estado).
En tanto las democracias europeas, las más antiguas democracias del mundo, tambalean en sus confianzas y legitimidades, padeciendo sus propios desaciertos tras supeditarlas a los poderes fácticos del mercado y generando sus propias preguntas; en Latinoamérica, las democracias más jóvenes de occidente, transitamos por una nueva ola de democracia latinoamericana que acude en plena consolidación de la democracia liberal-representativa, cuestionando-incomodando con premura lo que apenas hace décadas había sido conseguido. Como dato, en la última Conferencia Transatlántica (que se celebró hasta ayer) varios expertos han coincidido en la necesidad de mejorar la democracia y de incrementar la intensidad de las mismas.
Mientras en Bolivia los gobiernos (esto ya está posicionándose también en los ámbitos municipales) erigidos en base a ampliaciones democráticas, ponen en riesgo los alcances de la democracia liberal-representativa trasladando las garantías para el ejercicio de los derechos individuales y el Estado de Derecho a terrenos inestables; los pueblos indígenas (y algunos opositores arrimados) defienden su derecho a la consulta, velando por las formas y procedimientos que emergen de y garantizan la democracia directa y comunitaria, es decir, la democracia intercultural.
Así sabemos, que los pueblos-naciones no son propietarios de sus logros pero tampoco son dueños absolutos de sus fracasos. Con certeza vemos que lo que sí se democratiza, es el espacio público de la deliberación democrática, con sus contradicciones y desafíos, sin dueños ni propietarios, con errores y aprendizajes. La izquierda y la derecha a nivel global. Europa y Latinoamérica, a nivel continental. El gobierno y algunos pueblos indígenas, a nivel nacional; todas pulsando por la propiedad de una democracia con latido propio.
Es, lo que Boaventura de Sousa denominaría, la recuperación arqueológica de las experiencias que ahora no sólo se buscan, sino emergen con fuerza propia; es la ecología de saberes saliendo a su propio encuentro; es la demodiversidad incrementando su intensidad.
Ah, la delgada línea entre democratizar la democracia y comprimirla. Es la democracia latiendo, sin franquicias: con horizonte posible; por Bolivia, por el mundo.
lunes, 2 de abril de 2012
Entre el instrumento político y el intento partidario

Y es que pasa que nuestro lugar fue más bien un tiempo. Y nuestras trincheras las heridas que el tiempo neoliberal dejo marcado en la historia. Pero ello mismo –la temporalidad- nos ponía, nos puso y nos pone en una situación/posición no partidista. Y que no se malentienda, no se trata de que no tomamos partido; simplemente decidimos tomarlo por fuera del partido que, en este caso, ni es lo mismo, ni es igual.
No se puede negar que buena parte de la génesis de este proceso se encuentra en la crisis de representación política ¿quién podría, entonces, haber pensado allá por el 2000, que un instrumento político pretendería concentrar no sólo los logros, sino también a los y las actores/as de este proceso de cambio que, en aquel entonces, se veía/sabía emergente de la mano de los movimientos y organizaciones sociales? Ello, en sí, no representa nada fuera de lo común ¿qué organización política no optaría por fortalecer su capital político en un proceso histórico?
Es lógico, entonces, que la organización política que sustenta el actual gobierno y, sobre todo la base electoral del mismo, intente capitalizar los réditos políticos de un proceso mucho más multidimensional y complejo que la dinámica/acción misma del propio proceso partidario.
El sistema partidario-político tras su fracaso histórico, continúa hoy en la búsqueda de sus propios códigos de reinvención y, en medio de ello, asistimos al VIII congreso del Movimiento al Socialismo, uno de los pocos partidos que se proyecta a remover/¿renovar? los cimientos más profundos de la democracia representativa-partidaria en nuestro país. Pues ya se advierte -y no deja de cobrar fuerza como hipótesis- que el sistema partidario se (re)generará sobre las heridas que el propio MAS deje abiertas, quizás por ello su intento por cerrarlas en clave de mandato, a través de la (re)unificación del instrumento político.
Sin embargo, ni esta realidad, ni la contundencia del peso político, ni el rol del MAS en el proceso de cambio son elementos suficientes para que desde el propio partido se pretenda establecer una supuesta propiedad sobre el proceso de cambio, pretender la cooptación del aparato gubernamental a título partidista; o peor aún acabar con las facciones disidentes del partido, del gobierno, cuando no del proceso. Porque –no es novedad- el proceso de cambio es una construcción colectiva de varios actores/sectores que, por decisión o circunstancia, no formamos parte del instrumento político que cobija al líder de este inicio del proceso de cambio.
Lo cierto es que el instrumento tiene la capacidad de rayar la cancha y, actualmente, la cancha ya está rayada y es en ejercicio de un legítimo derecho adquirido. Pero a no confundirse; es la cancha la que está rayada, no el camino del proceso de cambio a partir de ello. El MAS como instrumento político e intento partidario, es un actor más; relevante sí, pero actor finalmente. Y en escena –y esto tampoco es novedad- la obra se gana aplausos, sólo cuando confluye el elenco completo.
lunes, 19 de marzo de 2012
En clave femenina

¿A usted también le da la impresión de que, en menor medida, el anterior año y, con una vorágine impresionante durante este, el proceso de cambio se está signando definitivamente en clave femenina? Por poner algunos ejemplos –mencionados constantemente- en el panorama grande podemos mencionar que durante estas dos gestiones hemos presenciado la constitución del primer gabinete paritario de la historia en Bolivia -63 años después de que las sufragistas iniciaran la lucha-.
También hemos asistido al histórico liderazgo femenino en la Asamblea Legislativa Plurinacional, al ser posesionadas un par mujeres como presidentas de las dos cámaras que la conforman. Hablemos también de los grandes logros alcanzados en la promulgación/construcción de la actual Constitución Política del Estado Plurinacional, así como del proceso de desarrollo legislativo que sigue su curso garantizando, casi en la totalidad de sus productos, el enfoque de género.
Cuando entre el 2005 se preparaba, apresuradamente por las circunstancias pero con lógica claridad, la estrategia discursiva con la cual se encararía el proceso electoral que debería viabilizar la democracia tras el gran fracaso del modelo, se vislumbraba un horizonte claro respecto a quién sería, de manera privilegiada, el sujeto histórico sobre el cual se asentaría el discurso de ascenso al poder para el partido en actual gobierno. Y es que no había mayor duda al respecto a quien habita(ba) en la piel del líder que pugnaría por el poder, el Presidente Evo. Así también es cierto que la circunstancia histórica demandó y materializó que la construcción del proyecto-país terminara por encarnarse en una de las constituciones políticas más incluyentes y garantistas del mundo que aglutinó no sólo al sujeto encarnado en la figura del líder, sino a todas las colectividades excluidas durante el periodo neoliberal; una de ellas fue la de las mujeres.
Y en el camino, empezaron a sobreponerse los espacios de lucha donde las mujeres de este proceso de cambio – en justa cosecha de lo sembrado por varias, por años, mucho antes – libraron sus propias batallas, sobre todo legislativas. Y empezaron a tomar curso las pugnas donde las mujeres fundaron su voz reclamándose parte de esta construcción colectiva. Y se cosecharon los frutos y en la cosecha se abrieron caminos -como la efectivización y justiciabilidad de derechos adquiridos- cada vez más complejos de transitar, pero caminos abiertos al fin.
Y cada día que pasa, con más frecuencia y con más intensidad, se alzan las señales en clave femenina, y también suceden los hechos, que abonan un camino signado por género ya sea por suma o por, lamentablemente, resta. Y entre ellos la gran coincidencia: todos ellos marcan el ritmo para continuar con/en el proyecto-país, cuando marcan el ánimo-latido social con el que se encara el mañana. Pero claro, también está la gran diferencia: las señales que, como la partida de una de las madres de la democracia, son fortuitas, y además los hechos que pueden-deben evitarse y que tienen alguien que los viabiliza a pulso y que, a la larga, los está encarnando en discurso.
Andrés Gómez escribió en su columna “El Candidato” (¿por qué no La Candidata?) que “el rival de Morales será producto del proceso de cambio” y se lo/a identificará porque será “será el más atacado” ¿o la(s) más atacada(s)?.
Como venga la mano, ahora está en las manos de una sola persona-líder retomar el cauce de estos hechos-señales o dejarlos a la vorágine política de la pugna por el poder, de cara al 2014, dentro o fuera del MAS.
Finalmente, ya lo decía Dalton, que en la política la mujer “puede comenzar a dejar/ de ser mujer en sí/ para convertirse en mujer para sí/ constituir a la mujer en mujer/ a partir de su humanidad”
Y quizás, eso es lo que necesitamos, el 2014.
martes, 13 de marzo de 2012
Memoria(s) del 2010

Cuenta Domitila Chungara que a pesar de su pobreza cuando era pequeña agarraba –en complicidad con sus hermanas- un pañuelo, el cuál llenaba con azúcar (que escaseaba en su propia mesa) y lo dejaba en la calle a ver si algún pobre lo alzaba.
No nos sorprende, entonces, que hoy que un cáncer de pulmón la saca nuevamente a la palestra pública, cuando se le pregunta que necesita ella, solidaria, conteste que lo que necesita es “un nuevo hospital oncológico, porque ahora que yo tengo cama he visto desde aquí a mucha gente que no pudo conseguir un espacio a pesar de llegar del campo y de todo el país buscando atención para sus problemas”.
Cuenta, también, Domitila que es la tercera batalla que libra en la guerra contra el cáncer, pues éste ya se apoderó de su matriz y de un seno; no obstante ella sabe bien de batallas, una de las primeras la sorprendería en plena huelga minera, en junio de 1976, cuando dio a luz a un par de mellizos, sólo una sobrevivió.
Luego, en enero de 1978 se incorporaría al grupo de mujeres que llevaban adelante una huelga de hambre, junto a sus 14 hijos en el Arzobispado de la ciudad de La Paz. El dictador convocaría a elecciones el mismo 9 de julio de ese año, cediendo así a la presión –la última gota- ejercida por este círculo de warmis.
La historia no es más que un caleidoscopio de contradicciones, búsquedas (tanteos de vez en vez), tropezones o algunas afortunadas aleluyas por algún que otro lado, escrita en diversos idiomas, con distintos códigos, y variadas gramáticas. Los años también.
Y son, a veces, estas historias-testimonio, las que nos jalan las orejas para darnos cuenta de los años y de sus gramáticas; cómo fueron éstos escritos o, al menos, saber cómo es que no se los escribió.
Son varios y variados los esfuerzos empeñados por determinar qué nos dejó este año, quién fue el personaje del año, qué hecho lo marcó, qué recordaremos por un buen tiempo; en suma qué o quién resume este 2010.
Poco –es decir nada- se ha hablado acerca de qué no hicimos, qué faltó, qué fue aquello que no signará el 2010, que nunca recordaremos de este fin de la primera década del milenio.
El 2010 quedará, seguro, inscrito como el año en el que comenzamos a construir nuestro Estado Plurinacional, promulgamos nuestra actual Constitución Política del Estado, aprobamos la totalidad de las leyes orgánicas establecidas para su funcionamiento, nacieron algunas instituciones y otras, por ejemplo, cerraron sus puertas. En suma, comenzamos a ser aquello que soñamos ser.
Ello aunque algunos y algunas olvidaron quiénes fuimos. La Asamblea Legislativa, por ejemplo, fue firme candidata durante unas polémicas semanas al mérito horrocrático a la desmemoria, otorgando a las Fuerzas Armadas la medalla “Marcelo Quiroga Santa Cruz”; hasta que fue superada, ésta semana, por el compañero Presidente, cuando en un ejercicio de pragmatismo ahistórico afirmó que ya no existen documentos probatorios, archivos militares que pudieran existir o estar clasificados sobre la larga noche negra de nuestra historia democrática; constituyéndose en el vocero de la más grande mentira con la que empezamos la siguiente década. Ya pasó. Ya estuvo. Vuelta de página. C´est fini.
Nunca he sabido bien para qué sirven las navidades. Pero sé, con seguridad, para qué sirven los años nuevos: para reivindicarse, para mirarse.
¿Qué nos queda, entonces, por reivindicar? La radicalidad de la consigna: "Seamos serios. Sí hay documentos" compañero, Presidente.
¿Y al mirarnos? Recibir el 2011 abrazados de la memoria que, como a Domitila, debería invadirnos: “El pueblo siempre te recuerda. No es que te olvida, es sólo que no nos conoce a veces y eso no importa. El pueblo siempre está ahí y a mí nunca me ha faltado la solidaridad del pueblo donde sea. El pueblo siempre va a estar conmigo”.
Bien dejó inscrito Galeano, que “por insultar al ejército boliviano se la llevan presa. Un militar le escupe la cara, ella le escupe la cara y él le da una patada”, en “Memorias del Fuego”.
No hay duda, pues, sin memoria no hay fuego. Ni llama, ni hoguera, ni incendio, ni horizonte, ni futuro. Ni nada.




