martes, 5 de marzo de 2013

Escenarios

Al referirse a la reinvención del Estado, Boaventura de Sousa se preguntaba “si durante la vigencia del reformismo el Estado fue el sujeto y la sociedad su objeto, ahora que el Estado se ha convertido en objeto de reforma, ¿quién es el sujeto de la reforma?, ¿acaso la sociedad?”.

Tal duda razonable se asocia con un fenómeno que hemos vivido este último par de semanas, luego de que el pasado 6 de febrero la Cámara de Senadores remitiera en consulta al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) un proyecto de Ley de Aplicación Normativa cuyo cuarto artículo “está dirigido a determinar el correcto campo normacional del artículo 168 y la Disposición Transitoria Primera Parágrafo II de la Constitución Política del Estado”.

El fenómeno al que hago referencia tiene que ver con lo que ha ocurrido, desde entonces, en el ámbito de la opinión pública.

Con leves pero poco remarcables tránsitos, como sociedad en ejercicio de opinión pública (y publicada), hemos pasado de ser unos avezados tipnólogos (durante todo 2011), a ser unos experimentados constitucionalistas, este 2013, para determinar en los escenarios mediáticos que el presidente Evo Morales no está habilitado para postular a la Presidencia en 2014.

Con una leve pero sutil diferencia entre ambas situaciones: la habilitación (o no) del Presidente para las elecciones es un tema que no sólo hace al ámbito jurídico, sino al amplio marco de la democracia, al espacio estatal, al país y al enorme paraguas que alberga la historia nuestra de cada día, en su conjunto.

La democracia intercultural, se sabe, construye y transita aún sus propias rutas, y en ellas todas las decisiones que cada uno de los órganos que constituyen el Estado Plurinacional está tomando -proceso de reinvención estatal de por medio-, no sólo edifican la construcción de este nuevo Estado sino, además, le dan continuidad al proceso posconstituyente por el cual el país optó como ruta histórico-política.

A la luz de esta reinvención estatal y transición paradigmática es que no podemos limitar la deliberación de un tema de tal envergadura al plano únicamente jurídico aunque, claro, ésa sea la primera tentación heredada de una tradición jurídica monista.

Por el contrario, es vital (y es, además, sintomático) que todos estemos ya en este debate, pues no es un asunto de competencia estrictamente judicial sino, por el contrario, histórico, democrático, social y político.

La imagen es, como siempre, del genial Abecor.

En el campo democrático-institucional llama la atención que hayan sido precisamente los defensores de la institucionalidad, en el marco de la democracia liberal, quienes vertieron las primeras críticas al único hecho tangible que hasta ahora ha ocurrido: la remisión del proyecto de ley al TCP, enfocando los dardos hacia la intención del presidente Morales de ser reelegido en 2014, centralizando el debate en la credibilidad que se le puede otorgar al Presidente, siendo que éste es un asunto de juicio público que, usualmente, es juzgado en urnas.

Sabemos que no existen otras vías legítimas y que ofrezcan certidumbre sobre determinados aspectos más allá de las democráticas, y la vía de la consulta constitucional al órgano encargado de ello (cuya legitimidad hoy existe) es, por donde se vea, un camino legal y legítimo, del cual queda aguardar respuesta.

El escenario está planteado y es más amplio y complejo de lo que las tentaciones leguleyas nos invitan a mirar; no olvidemos pues que, en procesos de reinvención estatal, ya lo dijo Boaventura: “la lucha se produce en un espacio público mucho más amplio que el espacio público estatal: un espacio público no estatal del que el Estado no es sino un componente más”.
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La nota fue publicada originalmente en el suplemento IDEAS, de Página Siete, el pasado domingo 3 de marzo, pueden ver la versión original de la misma en el siguiente link: http://bit.ly/Z6LKFB

miércoles, 20 de febrero de 2013

El país de las mujeres

En la novela El país de las mujeres, la gran Gioconda Belli narra las razones por las que se funda el Partido de la Izquierda Erótica (PIE), que luego asciende al poder para ocuparse de defender los derechos de las mujeres tomando, en la obra, decisiones bastante drásticas, como dejar a los violadores enjaulados y expuestos para que sean humillados públicamente.

Ante la enorme crisis que se describe en la obra, los protagonistas encuentran que la toma absoluta del poder es el único mecanismo de lucha para acabar con los abusos al género femenino.

Es lindo poder introducir una idea a partir de literatura o la fantasía, porque siempre es reconfortante soñar. Es preocupante, eso sí, encontrar soluciones para problemáticas reales en la escritura fantástica, porque eso quiere decir que estamos leguas más allá del límite permitido para ciertos hechos que (des)hacen a la sociedad nuestra de cada día.

Es cierto, también, que mucho se ha (mal) utilizado ya el título de la famosa novela de García Márquez (en todas sus variantes) para nombrar ensayos, historias, poemas, ¡hasta tuits!; pero es aberrante saber que, sin variantes ni reparos de ningún tipo, lo que Hanalí Huaycho sufrió ha sido una “muerte anunciada”, capítulo por capítulo.

Suena absurdo, pero no es alejado de la verdad señalar que cada uno de nosotros fue personaje de alguno de los capítulos de la trama que pasó la joven periodista asesinada; por acción u omisión, como prefiera. Por eso nos duele, por eso nos involucra tanto a todos.

La muerte de Hanalí ha servido para destapar varios secretos a voces que todos conocemos, desde que tenemos uso de razón, sobre nuestra cultura y sociedad.

Todos de alguna forma han tratado de movilizarse estos días para aportar con su granito de arena a la causa, sumar al repudio, coadyuvar a la investigación, difundir la denuncia, participar de la marcha, proponer políticas públicas, acciones de hecho o legislación sobre el tema. Y todo ello es valioso y suma, siempre y cuando sea practicado sostenida y cotidianamente.

Como todos, he presenciado estos días varias manifestaciones de nuevos militantes de las causas femeninas, pero debo rescatar a un par de mujeres que se han atrevido, como homenaje a Hanalí, a contar sus historias de maltrato a la sociedad, como ejercicio de valentía, como cambio de actitud real.

Y yo sé que lo hemos repetido durante todo el pasado miércoles. Todos y todas nos hemos encargado de alzar consignas y manifestar posturas concretas, por ello esta nota no es ninguna novedad. Pero sí es una invitación a cambiar actitudes hoy mismo, mañana, pasado, cualquier día; desde todos los flancos.


Una movilización social/política/mediática constante es lo que necesitamos si queremos cambiar las más profundas raíces de nuestra cultura patriarcalista, machista y colonizadora.

Y, toca decirlo, no una movilización política cuando se trata de violencia política. Ni un alto desplazamiento mediático, cuando se trata de alguien del rubro comunicacional. Porque ahí empezamos a darle más valor a la vida de una frente a la de otra. Ahí empezamos nosotros mismos a reivindicarnos.

Como lo hace, con honestidad, la misma Belli reivindicando el carácter femenino innato que nos hace amar a todas nosotras y sentencia, en pleno ejercicio femenino: “a todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana, con un amor que es más grande que yo toda, que me supera y me envuelve como un océano donde todo el misterio se resuelve en espuma”.

Y sí, es que así amamos las mujeres. No lo olviden, varones, miren lo que nos están devolviendo. Y, sobre todo, no olviden esa forma de amar, mujeres, especialmente cuando enfrentemos el espejo.
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Esta nota fue publicada originalmente el pasado domingo 17 de febrero en el suplemento IDEAS del periódico Página Siete. Pueden ver la nota original en este link: http://bit.ly/XMEkmm

lunes, 4 de febrero de 2013

Pilares

El año 2006, cuando Evo Morales llegó al Gobierno, una de las primeras medidas que tomó el Ejecutivo fue la de esbozar los lineamientos estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo “Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática, para Vivir Bien” (PND); estos lineamientos tomaron forma de agenda de políticas públicas durante el segundo semestre del 2007 y si bien la primera gestión de Gobierno tenía un mandato claro -relacionado con el proceso constituyente- entonces toda la burocracia estatal central tomó como horizonte este plan para avanzar en lo que refiere a la gestión pública, al menos durante el periodo 2006-2010.

Lo que le seguiría sería el proceso histórico constituyente, en medio de una pugna política sobre la visión de país, y deliberaciones estructurales sobre cuál sería el “sur” del país en las siguientes décadas. El 2009, el horizonte parecía claro y tenía bastante coherencia con el PND, pues el mismo había sido elaborado con varios de los principios que los movimientos sociales del MAS propugnaban y habían aportado para la visión de país.

No me consta que la construcción del PND haya sido participativa, pero sí sabemos que fueron varios meses de trabajo y consulta los que lograron reunir las aspiraciones de varios sectores y actores/as sobre el horizonte de resultados que esperábamos de la gestión pública del Gobierno. El 2009, Asamblea Constituyente de por medio, decidimos apostar por una Bolivia democrática, plurinacional, comunitaria, intercultural y con autonomías.

El año 2011, en el que los lineamientos discursivos y el relato de país estaban más claros, sólidos y legitimados que nunca, fue un año en que pesaron más los conflictos que los logros de gestión (al menos en lo simbólico/mediático) y empezaban a escucharse las voces críticas señalando que el Gobierno no tenía objetivos de gestión definidos y no existía una agenda de políticas públicas, esta vez, con el claro objetivo de implementar/consolidar el Estado Plurinacional, establecido en la Constitución.   
    
Este último 22 de enero el presidente Morales ha presentado al país la Agenda Patriótica 2025, materializada en los “13 pilares de la Bolivia Digna y Soberana” (que se basa y recupera algunos puntos del Manifiesto de la Isla del Sol). Y si bien, se tratan de 13 puntos que dan cuenta de un fuerte enfoque productivo e industrial que es necesario valorar, es importante también resaltar la ausencia de varios puntos que hacen al relato de país, de Estado Plurinacional.

Me refiero puntualmente a la construcción/consolidación de la democracia intercultural que se constituye como uno de los ejes que posibilita la plurinacionalidad y la interculturalidad, preservando y reinventando un sistema político que es apuesta de todos/as.

En segundo lugar, se extraña la presencia de un pilar que refiera a la construcción de un Estado autonómico, recordando que las Autonomías Indígena Originario Campesinas son también condición y resultado de la implementación de un Estado Plurinacional.

Y en tercer y urgente lugar, también se extraña la presencia de un pilar que apunte y proponga una reforma de la estructura judicial del país, que tenga como objetivo ofrecerle al país, por vez primera, un sistema judicial que garantice lo justo a las personas jurídicas y naturales en este país.

Garantizar un proceso participativo y democrático para la construcción/ajuste de estos pilares, así como deliberar en torno a ésta y otras propuestas para la Agenda Patriótica es tarea del Gobierno, no sólo porque hacerlo garantiza un alto grado de coherencia entre los planes anteriores y la Constitución con esta nueva agenda; sino porque se trata de una agenda, precisamente, patriótica y, como tal, no se constituye como un plan de Gobierno, mucho menos de partido, sino como un horizonte posible de construcción de políticas públicas estatales.

Haciéndola entre todos/as podremos creer, y sólo así será posible crear.
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La nota original fue publicada el pasado domingo 3 de febrero en el suplemento IDEAS del periódico Página Siete. Este link los lleva a la versión original: http://bit.ly/VFzg8P

martes, 8 de enero de 2013

Re-presentaciones

Hace poco menos de un año aplaudía, en este espacio, la acertada decisión de la Asamblea Legislativa Plurinacional de elegir a dos mujeres como cabezas de ambas cámaras para que condujeran el camino de este Órgano del Estado a lo largo de este año legislativo que está cerca de concluir.

Si bien lo hacía, en cierta forma, por sus cualidades de género y generacionales y por lo que ello implica en el plano simbólico -ahí donde se crean nuevos lenguajes y nuevas gramáticas que amplían y complejizan el espacio discursivo- también lo hacía esperanzada en que el Gobierno y el partido oficialista habían escuchado las interpelaciones y reflexiones que había sembrado el, hasta ahora, año más triste del proceso de cambio: aquel 2011.

Pensaba entonces y confirmo ahora que, Gabriela y Rebeca representan sin duda, algunas de las características más nobles y más ricas de este proceso. Y cuando digo representan, quiero anclarme en la palabra, es decir, alcanzar todos los múltiples imaginarios que esa palabra como cuerpo simbólico alcanza en la mente de cada uno/a y en nuestra memoria colectiva, en la diversidad de resonancias que tiene para varios/as bolivianos/as.

Digo representan pensando, por ejemplo, en que simbolizan a ese sector de la clase media que ha entendido que la inclusión de los sectores excluidos implica renuncias de privilegios clasistas. Digo representan pensando en que encarnan los más dialógicos puentes entre las compañeras del campo y las de la ciudad. Digo re-presentan pensando en que vuelven a presentar a la posibilidad de deliberación como valor y principio democrático (no es casualidad que hasta la oposición haya reconocido su trabajo en busca del consenso). Digo representan pensando en que muchos y muchas nos sentimos así: presentes a través de ellas.

La imagen es, como siempre, del gran Abecor.

Si bien el año legislativo que concluye en las próximas semanas ha sido un año con menor grado de cumplimiento de agenda legislativa que los anteriores, en términos de cantidad, es justo también reconocer que buena parte de esta gestión legislativa, la Asamblea ha sido el lugar donde varios conflictos, incluso que competían al Ejecutivo, encontraron solución.

Si bien es cierto que, como señala el Presidente, en gestiones anteriores, los problemas de coordinación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo pasaron inadvertidos del espacio público mediático; en ésta específicamente permitieron mostrar la cualidad institucional y democrática del mismo, cuando éste confió en el Tribunal Constitucional Plurinacional para la solución de divergencias internas, absolutamente legítimas y válidas.

Quizás hay esferas dentro del Gobierno que no lo noten, pero las muestras de divergencias internas son sanas, posibilitan soluciones creativas, generan dinámicas democráticas, son base y pulmón de la deliberación. Por lo tanto, enaltecen a la Asamblea, a nuestros/as representantes, nuestra cultura y espíritu democrático y, a la vez, al mismo Gobierno.

Quizás haya sectores del partido de Gobierno que aún lo resistan, pero el reconocimiento de la oposición al trabajo de las directivas es importante; es necesario que reconstruyamos el pluralismo político y el lugar es la Asamblea.

Finalmente, quizás haya grupos o personas que no lo entiendan, pero el simbolismo es significativo; pues funda y encarna futuro cuando la apuesta se la hace de manera efectiva y con resultados.

Como venga la mano los próximos días, Gabriela y Rebeca pasarán a la historia como dos mujeres que se queman. Ya sentenciaba pues, el poeta Jorge Fuentes, que “La sociedad está dividida / en tres grandes clases: Los explotadores. / Los que se queman. / Los que prefieren no quemarse.”
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La nota fue publicada originalmente el pasado 06 de enero de 2013, en el suplemento IDEAS de Página Siete, pueden consultarlo en este link: http://bit.ly/VC8WrH

lunes, 24 de diciembre de 2012

Cambios

Por las razones que fuera, se dice y se usa mucho al fin de año como pretexto para cambios y renovaciones.

En lo que a ellos refiere, cabe recordar que el denominado proceso de cambio ha sido denostado por sus detractores/as bajo el argumento de que no existen, precisamente, cambios. Aquellos y aquellas cuya labor cotidiana es oponerse, llegan incluso a señalar que no sólo las cosas no han cambiado sino que están aun peor.

Como yo lo veo y lo vivo, éste es un país más inclusivo que aquél en el que yo nací. Éste es un país con mayor reconocimiento de diversidades que el que me recibió junto a la recuperación democrática. El de hoy es un país donde las mujeres y los jóvenes, de manera general, tenemos más oportunidades.

Un país que decide pensarse a sí mismo y que, con tropiezos y contradicciones, apuesta por la descolonización como una forma de liberación social. Un país donde las familias más desafortunadas encuentran mayor amparo en el Estado.

Un país que, con bemoles, con errores, con intensidades, con aciertos, con intentos, con oposiciones y con resistencias, cree e intenta. Un país en movimiento: un país vibrante.

No obstante, hay un ámbito, y lo sabemos todos/as, donde efectivamente las cosas no sólo no han cambiado, o peor no sólo se han detenido, sino que –efectivamente- han empeorado y se están hundiendo inminentemente en un camino catastrófico.

Insistiré en la idea de que la red de extorsión no es más que una definitiva alarma (una deslumbrante luz roja) que debe alertarnos a todos y todas respecto al rumbo que ha tomado la (in)justicia nuestra de cada día y que puede coadyuvarnos a buscar/encontrar en este recorrido (que recién se inicia) las claves sobre las cuales debemos reconstruir una verdadera justicia del cambio.

Una justa justicia para todos y todas. Una justicia para, realmente, Vivir Bien.

Parte de la honestidad política que se requiere para encontrar las claves para la construcción de una nueva justicia pasa por el reconocimiento de que la extorsión no es, de ninguna forma, una invención del Gobierno de turno sino una práctica arraigada en nuestra cultura judicial nacional; pero cuyo escenario de posibilidad ha sido -eso sí- alentado por otras prácticas que nuestro aparato gubernamental ha puesto en marcha.


Con ello, concretamente, estamos hablando de una política judicial que, en el camino de buscar efectividad en resultados judiciales para el Estado, ha abierto las grietas suficientes para que el pillaje, así como los y las revanchistas políticos puedan sacar provecho con fines personales que no hacen, de ninguna manera, a los fines colectivos del Gobierno y del Estado. Y, por el contrario, deslegitiman un proyecto histórico, con profundas bases sociales.

Parte de la honestidad histórica que también requerimos, para recorrer este trecho, debe procurar romper el prejuicio de que todo lo que precede a este tiempo político no sirve, es erróneo y debe ser desechado.

Pues si bien la larga noche neoliberal no supo entender nuestro país profundo, sí hubo personas e instituciones que ocasionalmente estuvieron más cerca que nuestro Gobierno de realmente apostar por una justicia del cambio. De hecho, una de esas personas incluso gobernó nuestro país.

Si las fechas sirven para promover cambios. Les conmino a creer en que el mejor cambio es hacia la honestidad. De lo contrario lo que nos queda es seguir describiendo la realidad de nuestra Bolivia, con las contundentes palabras del poeta argentino Roberto Santoro, quien sentencia que “cada vez que hay un problema / el juez levanta el martillo / y el país se hunde / más adentro”.

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Esta columna fue publicada el pasado domingo 23 de diciembre en el suplemento IDEAS del periódico Página Siete, en el siguiente link original: http://bit.ly/V1PEM0

viernes, 30 de noviembre de 2012

Decir que sí

"Píntate un sí en la cara antes de salir a la calle para qué se te acerquen 
las personas que quieren vivir" (Facundo Cabral)

Hace unos meses, apenas se dio a conocer la fecha de realización del censo 2012, rápido los y las “representantes del no” iniciaron una campaña de deslegitimación de baja intensidad contra este mecanismo de medición nacional que se realiza cada diez años.

Primero, a través del debate acerca de la autoidentificación indígena y la no figuración de la opción “mestizo” en la boleta; ahí se perdió la oportunidad de trabajar de manera conjunta y propositiva en torno a los indicadores y las preguntas que entrarían en la boleta censal.

Aunque, huelga decirlo, tampoco se notó un esfuerzo obstinado del INE por debatir estos términos. Finalmente, los cuestionarios que respondimos los y las bolivianas el pasado 21 recogieron información suficiente pero quedará la sensación de que podrían haber recogido mayor información o por lo menos información con mayor riqueza.

Posteriormente llegó la polémica por la actualización cartográfica y la intención de invalidar el proceso censal a partir de la supuesta improvisación técnica con la que el Gobierno habría actuado en dicha fase. Nuevamente se perdió una valiosa oportunidad de mejorar este proceso tendiendo puentes con los municipios en los que ciertamente se halló resistencia.

Y, también toca decirlo, el Gobierno empezó este proceso con retardo, generando este pequeño espacio de incertidumbre en el que los/as “representantes del no” se han acostumbrado a librar sus pequeñas pero nocivas batallas.

El dibujo es, como siempre, del gran Abecor.

Inmediatamente llegó la polémica por el uso del lápiz y la ausencia de empadronadores/as en algunas ciudades. Apelando a nuestra frágil memoria de largo plazo, algunas voces desde la oposición (representantes políticos y opinólogos/as) pretendieron hacer creer a la opinión pública que esto implicaba un riesgo y eran hechos inéditos.

Lastimosamente, al igual que el INE, la mayoría de los medios de comunicación iniciaron con retardo un proceso educativo y comunicacional para reactivar la memoria colectiva del país en torno a nuestra cultura censal e informarnos sobre las características de este último, que enfrentamos el pasado miércoles.

A continuación se inició una ola de conflictos limítrofes de leve intensidad que generaron un ambiente de incertidumbre a horas de iniciarse el censo nacional 2012.

Esta vez intereses corporativos y regionales apelaron a su egoísmo colectivo y en un afán oportunista vieron el evento censal como un escenario propicio para amplificar sus demandas. Una vez apaciguado este escenario y dos días previos al censo, un otrora periodista, hoy radical opinólogo contra el Gobierno, señaló en su cuenta de Twitter que “la idea era que las protestas y bloqueos se disparen para que el Gobierno suspenda el censo. Algo falló”.

Así, bajo ese escenario asistimos los y las bolivianas al censo nacional 2012. Y aun así debo decirles, compatriotas, que creemos más allá de la política, que vencimos como país.

Vencimos a los errores de gestión del Gobierno que pudo iniciar antes y con mayor detalle la preparación del evento, a la casi generalizada improvisación de los medios por acompañarnos a recordar que hicimos esto antes y apostar a que podíamos hacerlo de nuevo y, sobre todo, vencimos a los/as representantes del no, militantes agoreros/as del fracaso, a quienes sólo me queda recomendarles en clave de Benedettiana, aprender a decir que sí:

“Oírte primero despacito decir que sí / decir sí quiero, comunicarlo luego al mundo/ con orgullo enajenado / y ver que un día, pobre diablo, ya para siempre pordiosero / poquito a poco, abres la mano y nunca más puedes cerrarla”.
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La nota fue publicada originalmente en el suplemento IDEAS de Página Siete, el pasado domingo 25 de noviembre, pueden ver el original en este link: http://bit.ly/TZqpqS

martes, 13 de noviembre de 2012

Ellos, nosotros, ustedes

Ciertamente ha sido una mitad de año agitada para los medios y el poder. En agosto, el juicio que se inició a tres medios de prensa desde el Ministerio de la Presidencia por una supuesta distorsión a las declaraciones del presidente Morales. En octubre, las acusaciones del Vicepresidente hacia Página Siete por una supuesta distorsión en una declaración que él emitió sobre una figura jurídica en un futuro Código Penal. En noviembre, el deplorable atentado criminal perpetrado contra el periodista Fernando Vidal y la locutora Karen Delgado de radio Popular de Yacuiba,  cuando estos fueron quemados en plena transmisión de uno de sus programas informativos.

Así, esta segunda mitad de año, de forma visible, el gobierno ha dedicado sendas acusaciones por parte de algunas de sus máximas autoridades hacia algunos medios de comunicación en general y algunos titulares o informaciones en particular. Pues no pasaron desapercibidos varios capítulos que relacionan el poder, la política y la información que adquieren un renovado protagonismo en la agenda política-coyuntural. Tampoco es secreto -lo sabemos- que a los y las periodistas y/o comunicadores nos encanta hablar de nosotros/as mismos/as; como pocos gremios se puede decir, de nosotros/as, que obramos mirándonos a nosotros mismos. Y ello, claro, no es garantía de absolutamente nada, pues pareciera que en su propia contradicción, mirarnos hacía dentro no nos sirve para alimentar la tan saludable y necesaria autocrítica.

 
La ilustración, como siempre, es del gran Abecor.

Que la relación entre democracia y medios de comunicación es histórica y sistémica, no es una novedad; esta se ha vivido bajo diversas formas, con distintas prácticas y diferentes dinámicas de acuerdo a los diferentes momentos políticos que han tenido lugar en el país, el continente y el mundo. Sin embargo, más allá de que esta relación se haya, en medio de esta dinámica, descubierto, intensificado (en clave de confrontación) o bien visibilizado mediáticamente; es necesario que se retomen preguntas esenciales que hacen tanto al trabajo político como al trabajo mediático.

Se supondría, idealmente, que el sistema político-democrático así como el sistema mediático cumplen una función de representación; es decir tienen ambos como una de sus misiones dar cuenta de la realidad, tanto en los espacios políticos como en los medios de comunicación. Es cuando menos curioso aunque no novedoso -precisamente por ello- que en esta pugna que se ha generado entre algunos medios de comunicación y el gobierno haya estado ausente un tercer actor (que también hace sistemática e históricamente a la democracia) y nos estamos refiriendo a la ciudadanía, cuyo rol se ha limitado al de espectadores/as que, conflicto de por medio, conviven en un sistema que, cuando menos, se queda con la sensación de ver tambalear su libertad de expresión y  su derecho a la comunicación y a la información, ambos por acción y omisión de los medios de comunicación y, sobre todo, del Estado.

Galeano retrata en una de sus ventanas en el libro de los abrazos lo siguiente: “Me lo contó Rosa María Mateo, una de las figuras más populares de la televisión española. Una mujer le había escrito una carta, desde algún pueblito perdido, pidiéndole que por favor le dijera la verdad:  -Cuando yo la miro ¿usted me mira?. Rosa María me lo contó, y me dijo que no sabía qué contestar". Dicha interpelación tendrá alguna respuesta, por nuestra parte, cuando desde ambos flancos dejemos de pensar en clave de “ellos, nosotros, ustedes” y pensemos en un único cuerpo político-mediático histórico, sistémico y democráticamente intercultural, donde quepamos todos: también los y las ciudadanas.
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La nota fue publicada originalmente en el suplemento IDEAS del periódico Página Siete, el pasado 11 de noviembre de 2012, se puede ver el enlace original en este link: http://bit.ly/W6fxJR

Vacas Sagradas

Vacas Sagradas

Sarelisa, las almas gemelas. Los cuentos compartidos. Ellas. Nosotras.

Arcángel

Arcángel

Habrá palabras para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

Histérica

Histérica

Los 4 siglos que duró la inquisición fueron llevadas a la hoguera 8 millones de personas, la mayoría mujeres. Lo que da un total de 55 personas ejecutadas diariamente durante sólo 400 años. Si la inquisición me hubiera juzgado sería por hereje, apóstata, materialista, libertina, sediciosa, cismática, blasfema, presbilesbiana, testícula de Jehová, antiperonista, rebelde, pertinaz, contumaz y puta.

Liliana Felipe

Memoria Vigilante

Memoria Vigilante

Y los ratones hicieron una alianza y la serpiente de cascabel le puso el cascabel al gato.

Jairo Aníbal Niño